Mientras el equipo busca regularidad en el arranque del torneo, en los despachos de Boca se abrió una carpeta que nadie tenía en el radar. Un club histórico de Europa preguntó condiciones y la respuesta del Xeneize fue tan clara como contundente, con un número que marca la cancha y redefine el escenario.
La operación aparece en un contexto particular: con un cupo extra habilitado y movimientos aún posibles, la dirigencia evalúa alternativas sin apuro, pero con una postura firme.
El interés del Milan y el nombre que sorprende
Desde Italia, Milan sondeó la situación de Milton Delgado, una de las irrupciones más fuertes del último tiempo en Boca. El volante tuvo un 2025 de alto impacto y, aunque en 2026 pelea desde atrás por minutos, su proyección sigue siendo valorada puertas adentro. La consulta no cayó en saco roto y activó una definición interna.
Según trascendió, el club italiano lo tiene en seguimiento y entiende que puede ser una apuesta a futuro. En La Boca, sin embargo, no hay urgencias ni margen para improvisar.
La postura de Boca: venta directa y un piso alto
La respuesta fue tajante: Boca no contempla cesiones ni fórmulas intermedias. La salida solo se evalúa mediante venta directa y con una cifra alineada a la cláusula. En ese sentido, la señal fue inequívoca: “no se vende a cualquier precio” y el número que debe aparecer sobre la mesa es “15 millones de dólares”.
Esa exigencia responde a la convicción del club sobre el valor del mediocampista y a la necesidad de proteger un activo formado en casa. Si el dinero no alcanza ese umbral, la negociación no avanza.
Un contexto que puede acelerar decisiones
La situación médica de Rodrigo Battaglia, con una recuperación estimada de 4 a 6 meses, habilitó un cupo adicional para incorporar. Ese factor le da margen a Boca para evaluar una eventual salida sin desarmar el plantel, siempre y cuando la operación sea acorde a sus intereses.
Por ahora, el escenario queda abierto: Milan analiza si avanza con la cifra requerida y Boca mantiene su posición, consciente de que el mercado europeo puede volver con fuerza. La pelota, esta vez, está del otro lado.
