Boca atraviesa un momento irregular y no logra afirmarse. Pensando en la Copa Libertadores como gran objetivo, el equipo inició el Apertura con resultados cambiantes. En paralelo, Juan Román Riquelme define los detalles finales del mercado para renovar la estructura del plantel.
Con este panorama, Boca vive horas de definiciones frenéticas en las oficinas de Brandsen 805. El plantel de Claudio Úbeda se prepara para el decisivo clásico ante Racing. Mientras, Juan Román Riquelme trabaja a contrarreloj para cerrar al tercer refuerzo del 2026. El nombre apuntado es Adam Bareiro, pero una inesperada contraoferta desde Brasil puso en jaque la operación a solo días de que venza el plazo reglamentario.
Qué pasa con Bareiro y Boca
La negociación, que parecía encaminada, se estancó en las últimas horas por diferencias económicas. Según reveló el periodista Augusto César en ESPN, Boca puso sobre la mesa 3 millones de dólares por el 100% del pase del delantero paraguayo. Sin embargo, Fortaleza —dueño del 50% de la ficha— respondió con una exigencia superior. Pretenden 2 millones de dólares solo por su mitad. Esto elevaría el valor total de la transferencia a 4 millones. La cifra obligó al Consejo de Fútbol a frenar las tratativas para analizar los pasos a seguir.
El tiempo es el peor enemigo para Boca en este cierre de mercado. El cupo que la AFA le otorgó a Boca tras la lesión de Rodrigo Battaglia tiene fecha de vencimiento. Será el próximo viernes 20 de febrero. Si Riquelme no logra destrabar la salida del atacante antes de ese día, perderá la posibilidad de sumar una pieza clave para un ataque que hoy sufre por la reciente operación de Milton Giménez.
A pesar de la distancia entre los clubes, un factor juega a favor de Boca: el contrato con el futbolista ya está acordado. Por su parte, Bareiro se mostró cauto al declarar que tiene su «cabeza en Fortaleza» y que valora la confianza del club brasileño, aunque evitó dar una respuesta certera sobre su futuro. Con la confirmación de que Leandro Paredes no jugará ante Racing y la presión sobre Úbeda en aumento, la llegada del paraguayo se vuelve una cuestión de estado para un Boca que necesita jerarquía de cara a la Liga Profesional y la Copa Argentina.
