Boca no consigue afirmarse en el campeonato local. Entre actuaciones irregulares y resultados cambiantes, el Xeneize volvió a tropezar, esta vez ante Vélez, complicando su panorama en el Apertura. Todo, mientras Juan Román Riquelme pule los últimos detalles para reforzar el plantel.
Con ese panorama, Boca no se detiene. La reciente derrota ante Vélez dejó al descubierto la falta de peso ofensivo. Por eso, la dirigencia encabezada por Riquelme trabaja contrarreloj para darle a Úbeda las herramientas necesarias para revertir el presente. El arribo de Edwuin Cetré parece ser un hecho inminente tras los últimos movimientos de Estudiantes de La Plata. En paralelo, el Consejo de Fútbol ya tiene la mira puesta en un centrodelantero, aunque para concretarlo deberá cumplir una condición innegociable.
El otro refuerzo que busca Boca
Actualmente, Boca está a solo detalles de sellar la contratación de Cetré. Se convertirá en el tercer refuerzo de la temporada al ocupar el cupo disponible por la grave lesión sufrida por Rodrigo Battaglia. Sin embargo, la búsqueda de un «9» de área sigue activa tras los intentos fallidos por Alexis Cuello y los sondeos por el uruguayo Matías Arezo. La postura de la dirigencia es tajante: para que llegue un nuevo atacante, primero debe venderse o desprenderse de un jugador al exterior para liberar una nueva plaza.
En este escenario, el nombre de Lucas Blondel aparece como la pieza clave para destrabar el mercado de Boca. El lateral derecho quedó muy relegado en la consideración de Úbeda y no suma minutos. Estuvo a un paso de emigrar al Elche, pero el cierre del mercado español truncó la operación. Ahora, el Xeneize aguarda nuevas ofertas internacionales para avanzar con firmeza por el goleador deseado. Entre las opciones que se barajan, el entorno de Ezequiel “Chimy” Ávila acercó su nombre y la dirigencia dejó la puerta abierta, mientras que se negaron contactos por Javier Correa.
La urgencia por reforzar el ataque responde a un dato que indigna a los hinchas: el pobre desempeño de Boca jugando como visitante en los últimos dos años. Úbeda sabe que la única receta para recomponer la relación con la gente es con victorias inmediatas y una mayor eficacia goleadora.
