Al margen de las buenas sensaciones por un nuevo triunfo en La Bombonera, en Boca quedaron satisfechos con los debuts de Santiago Ascacibar y Ángel Romero. El “Ruso” fue titular y aportó su habitual equilibrio con llegada por sorpresa al área rival, y el paraguayo fue decisivo para generar la infracción del penal que cambió por gol Leandro Paredes para sentenciar la victoria contra Newell’s Old Boys según informó la web de TyC Sports.
El ex Estudiantes de La Plata formó el tridente soñado con Paredes y Ander Herrera y su función fue colaborar en la recuperación, pero con la responsabilidad de ser quien rompa líneas y aparezca en el área contraria y cumplió. Con presencia en las dos áreas, tuvo un remate al arco en una de sus primeras intervenciones y estuvo a punto de marcar el tercero sobre el final con un cabezazo que se fue apenas desviado.
El ex “Pincha” se llevó sus primeros aplausos con la camiseta azul y amarilla. De muy buen estado físico después de haber realizado la pretemporada completa con el “León” (incluso jugó en la primera fecha), aguantó los 90 minutos y fue la rueda de auxilio del ex Roma de Italia, que lo tuvo como descarga permanente durante toda la noche. Tirado a la derecha, fue un “8” clásico, con un ida y vuelta constante y desmarques que fueron indescifrables para la defensa rosarina. Sin dudas, un estreno que cumplió con todas las expectativas.
El refuerzo de Boca que entró y al que le hicieron un penal
El delantero guaraní de 33 años, en tanto, ingresó en el entretiempo en reemplazo del juvenil Iker Zufiaurre y enseguida respondió en el partido. En la que fue prácticamente la primera pelota que tocó, demostró toda su calidad. De espaldas en el borde del área, resistió la embestida del defensor de la “Lepra” y generó la pena máxima que el propio Paredes cambió por gol a los 11 minutos del complemento.
Con el resultado y el desarrollo totalmente a favor, el club boquense sacó el pie del acelerador y el ex Corinthians se dedicó exclusivamente a pivotear con el balón ante los centrales rosarnos. Con precisión, el atacante demostró conocer todos los secretos del puesto, aunque en alguna jugada se lo notó algo falto de reacción.
