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ECONOMÍA

Dura respuesta de la industria textil a Luis Caputo tras sus dichos sobre la ropa

 

Tras la polémica declaración del ministro de Economía, referentes de la industria advirtieron sobre el cierre de fábricas, la pérdida de empleos y el peso de los impuestos en los costos finales.

 

La industria textil argentina atraviesa un momento de mucha tensión con el Gobierno nacional tras las polémicas declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo. El funcionario aseguró que nunca compró ropa en el país porque lo consideraba un «robo» y que, por eso, siempre prefirió comprar en el exterior. Estas palabras generaron un fuerte rechazo entre empresarios y diseñadores.

Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), dijo que el comentario de Caputo fue una falta de respeto para quienes producen en el país. El empresario señaló que siente «tristeza» al ver cómo el ministro se maneja con «tanto sarcasmo» hacia una industria nacional.

El dirigente textil también lanzó una fuerte crítica política al asegurar que el Gobierno no está resolviendo los problemas de fondo. Drescher afirmó que muchos empresarios se sienten decepcionados porque el 80% del sector votó a este Gobierno esperando un cambio. Además, sentenció que los funcionarios se han convertido en «parte de la casta» porque eluden los temas importantes en lugar de dar soluciones reales.

El empresario chicaneó al ministro diciendo que, bajo su lógica, tampoco debería comprar autos o comida en Argentina, ya que los alimentos son más caros que en el mercado europeo. Según su visión, el camino corto de comprar afuera no resuelve la falta de competitividad generada por la economía nacional.

La crisis textil en los talleres y el cierre de locales

Por su parte, el reconocido diseñador Benito Fernández describió un panorama desolador para la moda argentina. Fernández reveló que tuvo que cerrar su negocio y despedir a todo su personal que lo acompañaba hace años. Según explicó, la situación es crítica porque el consumo se desplomó y ya no es posible sostener los costos de producción con las ventas actuales.

El diseñador dio un dato alarmante sobre la realidad de las fábricas: hoy en día, 7 de cada 10 máquinas están paradas en Argentina. Fernández aclaró que la ropa está cara no por una decisión de los empresarios, sino por la enorme carga de impuestos que se pagan.

La incertidumbre es otro de los grandes enemigos de la industria textil

Benito Fernández comentó que es muy difícil trabajar cuando no se sabe cuánto va a valer el dólar o qué porcentaje de inflación habrá el mes siguiente. Como las materias primas se pagan en dólares, planificar una temporada de invierno o verano se ha vuelto una tarea casi imposible para los pequeños y grandes talleres.

Los referentes textiles coincidieron en que es necesario mirar la realidad de los trabajadores antes de fomentar las compras en el exterior. Con un consumo que no deja de caer, la industria pide medidas que bajen la presión sobre la producción nacional para evitar que más máquinas se sigan apagando en el país.