Boca sigue sin encontrar regularidad en el Torneo Apertura y alterna buenas y malas actuaciones mientras mantiene la mira puesta en la Copa Libertadores. Tras algunos tropiezos recientes, el equipo no logra recuperar confianza. Al mismo tiempo, Juan Román Riquelme trabaja en los últimos movimientos del mercado de pases.
La derrota del pasado domingo ante Vélez por 2-1 en Liniers dejó secuelas profundas en el corazón de Boca. Lo que debía ser una jornada de descanso habitual para el plantel profesional se transformó en un lunes de máxima tensión en el Predio de Ezeiza. Por decisión de Claudio Úbeda, se canceló el día libre y los jugadores fueron citados de urgencia para retomar los entrenamientos. El plantel se vio sorprendido por la inesperada aparición de la máxima autoridad del club: Riquelme.
Riquelme reunió al plantel de Boca tras la derrota
El presidente de Boca decidió intervenir personalmente tras el flojo desempeño mostrado ante el «Fortín». Según trascendió, Riquelme mantuvo una charla directa y sin filtros tanto con los futbolistas como con el cuerpo técnico de Úbeda. Durante el encuentro, el ídolo xeneize “tomó la palabra y luego los escuchó”. Fue con el objetivo primordial de intercambiar opiniones sobre el preocupante nivel que viene exhibiendo el equipo.
El presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme se reunió con el cuerpo técnico y los jugadores de más experiencia del plantel. pic.twitter.com/mF1kqQUQZZ
— Leandro Aguilera (@Tato_Aguilera) February 10, 2026
Sin embargo, el movimiento más fuerte de Riquelme no terminó allí. El dirigente solicitó específicamente una reunión privada con los futbolistas de mayor experiencia y jerarquía del plantel. La intención de esta maniobra estratégica fue clara. Quiere encontrar respuestas urgentes a este “bajón futbolístico” y debatir soluciones en medio de lo que ya se percibe como una crisis de resultados en Boca. Esta metodología de diálogo frontal no es nueva en su gestión, ya que durante el 2025 utilizó tácticas similares tras derrotas dolorosas que marcaron el año del Xeneize.
La cúpula dirigencial no quedó conforme con lo visto en Liniers y así se lo manifestaron a los protagonistas en este encuentro cara a cara. Ahora, la presión se traslada al campo de juego. Boca tendrá la oportunidad de redimirse ante su gente el próximo domingo 15 de febrero, cuando reciba a Platense en la Bombonera. Con el apoyo de su público, el equipo deberá demostrar que la charla con el presidente surtió efecto para enderezar el rumbo en el campeonato local.
