El mercado todavía da margen para movimientos puntuales y Boca lo sabe. Tras el triunfo ante Newell’s, el foco volvió a ponerse en la posibilidad de sumar un delantero, una necesidad que se hizo más urgente por la acumulación de bajas en ataque y por el cupo que se liberó tras la lesión de Rodrigo Battaglia.
En ese contexto, apareció un nombre que genera ruido por su pasado reciente. Es un atacante que fue seguido de cerca por Marcelo Gallardo en River y que ahora podría terminar vistiendo la azul y oro por decisión directa de Juan Román Riquelme.
Boca busca un 9 y reactiva una vieja obsesión del mercado
Las lesiones de Edinson Cavani, Miguel Merentiel, Milton Giménez y Lucas Janson empujaron a Boca a acelerar por un centrodelantero. Aunque el libro de pases ya cerró en Argentina, la situación médica de Battaglia habilitó una excepción que el club pretende aprovechar al máximo.
Si bien Chimy Ávila sigue siendo una alternativa que gusta, las condiciones económicas impuestas por Betis y las pretensiones salariales del jugador complicaron el escenario. Ante eso, el Xeneize reactivó un plan B que ya había estado en carpeta del eterno rival.
El delantero que sonó fuerte en River y hoy pertenece a Gremio
Según informó Planeta Boca, el apuntado es Matías Arezo, delantero uruguayo que estuvo varias veces en la órbita de River y que actualmente juega en Peñarol, aunque su ficha es de Gremio. Por ese motivo, cualquier negociación debería involucrar tanto al club uruguayo como al brasileño.
El medio detalló que “se trata de un 9 que hoy está en Peñarol, pero cuyo pase pertenece a Gremio; viene de convertir 12 goles en 24 partidos durante 2025 y debutó profesionalmente en 2019, siendo señalado como el heredero de Luis Suárez”. Además de recordar su breve paso por Granada antes de recalar en Brasil.
Un nombre que puede cambiar el escenario de Boca
Arezo aparece como una opción concreta por edad, actualidad y margen de crecimiento, justo lo que busca Boca para reforzar un ataque golpeado. Mientras se define si el club avanza formalmente, en el mundo Xeneize saben que esta jugada podría marcar un punto de quiebre… y dejar a River mirando desde afuera una vez más.
