El senador nacional por Córdoba, Luis Juez, aliado parlamentario del Gobierno de Javier Milei, se refirió en LN+ a las polémicas declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien admitió que nunca compró ropa en Argentina por considerar que los precios eran “un robo”. Si bien avaló la discusión sobre la protección del sector textil, marcó límites en el tono utilizado.
“Es un sector protegido, pero la forma incomoda y ofende”
Caputo había señalado que el textil y el calzado fueron protegidos durante décadas, obligando a los argentinos a pagar productos “dos, tres y hasta diez veces más caros” que en el mundo. Juez coincidió parcialmente con el diagnóstico, pero fue crítico con la expresión utilizada: “Es un sector extremadamente protegido el textil. Hasta ahí está bárbaro”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que el resto del planteo “incomoda, molesta y ofende”, al considerar que generaliza y termina siendo peyorativo con quienes viven de esa actividad. “Así como está el tipo que maneja, hay un montón de costureras de barrio que trabajan con un altísimo nivel de dignidad”, subrayó.
Marixa Balli volvió a #ALaBarbarossa y le dijo un par de cositas a Toto Caputo después de escucharlo decir que no compra ropa en Argentina "porque es un robo". pic.twitter.com/kvaKCbT28J
— Leilape (@_leilape) February 3, 2026
Defensa del trabajo y críticas al tono del debate
Para el senador cordobés, el problema no es discutir privilegios o distorsiones económicas, sino la forma en que se lo hace. “Que la realidad sea que hay sectores textiles protegidos es cierto, pero lo demás puede ser tomado como una ofensa absolutamente innecesaria”, remarcó.
Juez insistió en que detrás de la industria textil hay miles de trabajadores que cumplen una función social clave y que no pueden quedar atrapados en una crítica global. “Llevan adelante una tarea increíblemente importante”, afirmó, marcando una diferencia entre las grandes estructuras protegidas y el trabajo informal o de subsistencia.
El planteo del senador se dio en medio del debate por la apertura de importaciones y la revisión de sectores históricamente resguardados, una agenda central para el Gobierno, pero que sigue generando tensiones incluso entre sus aliados.
