Boca sigue sin poder enderezar el rumbo en este arranque de temporada. Con la Copa Libertadores como prioridad, el Xeneize inició el Torneo Apertura con marcados altibajos y cada vez que parece afirmarse vuelve a caer. Los últimos empates en casa despertaron la desaprobación de los hinchas. Mientras, Juan Román Riquelme ajusta los detalles finales del mercado para intentar renovarle la imagen al equipo.
Con ese marco, Boca vivió una noche de máxima tensión en durante el empate sin goles frente a Racing. El clima en la Bombonera fue hostil y la paciencia de los hinchas pareció llegar a su límite. Señalaron principalmente a dos figuras: el entrenador Claudio Úbeda y el delantero Edinson Cavani.
La bronca de los hinchas de Boca con el equipo
Desde la entrada en calor, Úbeda fue blanco de silbidos. Esto, contrastó notablemente con los aplausos recibidos por Milton Delgado y Miguel Merentiel al ser nombrados por la voz del estadio de Boca.
A lo largo del encuentro, las críticas no cesaron. La multitud explotó a los 27 minutos del segundo tiempo con el grito de «movete, Xeneize, movete». En un intento por bajar los decibeles, la barra decidió no desplegar el telón de Juan Román Riquelme que tanto revuelo había causado ante Platense. Respondió a los reclamos del resto del estadio bajo la premisa de «nosotros alentamos». Incluso Marcos Rojo, hoy referente en la visita, fue hostigado cada vez que tocó el balón en su regreso a la cancha de Boca.
Sin dudas, el foco del descontento fue Edinson Cavani. El uruguayo, quien regresó a la titularidad y portó la cinta de capitán, tuvo un desempeño para el olvido con apenas 11 pases acertados de 17 intentos y escasa participación en el área rival. Al ser reemplazado por el juvenil Iker Zufiaurre, el «Matador» se retiró del campo bajo una estruendosa cortina de silbidos. Todo esto ocurrió bajo la atenta mirada de Adam Bareiro, el nuevo refuerzo de Boca que estuvo presente en el estadio.
Tras el silbatazo final, el plantel completo de Boca se despidió entre chiflidos generalizados del público. Ahora, el equipo deberá buscar aire este miércoles en Salta, cuando enfrente a Gimnasia de Chivilcoy por la Copa Argentina. Será una prueba de fuego para el ciclo de Úbeda, que camina por la cornisa ante la exigencia de resultados inmediatos.
