Boca arranca una nueva etapa con la mira puesta en la Copa y la intención de superar un 2025 adverso, en un Apertura marcado por resultados dispares. Logró reponerse del traspié ante Estudiantes venciendo a Newell’s, mientras Juan Román Riquelme termina de cerrar el mercado de pases.
Con este marco, Boca convive actualmente con dos realidades paralelas en las instalaciones de Ezeiza. Mientras el plantel profesional disfruta de la tranquilidad tras la victoria por 2 a 0 frente a Newell’s, un grupo de futbolistas entrena de forma marginada en Boca Predio. Estos jugadores, que no forman parte de la planificación táctica de Claudio Úbeda, se encuentran a la espera de ofertas que definan su futuro antes del cierre definitivo del mercado.
Los jugadores que Boca no tiene en cuenta y esperan su salida
Entre los nombres más pesados de este grupo de «borrados» en Boca destaca Juan Ramírez. El mediocampista, que tiene contrato hasta diciembre de este año, viene de consagrarse campeón de la Copa Sudamericana con Lanús en 2025. Sin embargo, su ciclo con la camiseta azul y oro parece haber llegado a su fin tras 95 partidos y cuatro títulos obtenidos. Otro caso resonante es el de Nicolás Orsini, quien también tiene vínculo vigente hasta fin de año y formó parte del Platense campeón del Apertura 2025. Aunque, no logró convencer al cuerpo técnico xeneize para una nueva oportunidad.
A ellos se suman juveniles surgidos de las inferiores como Pedro Velurtas, Gastón Gerzel y Alexander Fernández. Todos buscan destino tras sus recientes pasos por el ascenso. Más allá de la «limpieza» del vestuario, estas salidas esconden una importante razón estratégica para la dirigencia de Boca liderada por Riquelme.
Según el reglamento vigente, si Boca logra vender o ceder a cualquiera de estos futbolistas al exterior, el club obtendrá un beneficio reglamentario fundamental. Tendrá un plazo extendido hasta el 10 de marzo para incorporar nuevos jugadores. Esta ventana adicional es la gran apuesta de Úbeda, quien dejó claro que todavía necesita sumar un volante ofensivo y un centrodelantero para completar su esquema. Con el cupo ya abierto por la lesión de Rodrigo Battaglia, la salida de los marginados podría ser la pieza final que destrabe la llegada de otros refuerzos de jerarquía.
