Boca no logra consolidar una identidad clara en este inicio de temporada. Entre resultados dispares en el Apertura y un empate que terminó con silbidos, el clima se volvió tenso. Todo ocurre mientras Juan Román Riquelme termina de cerrar el mercado de pases con la intención de darle un nuevo impulso al plantel.
Con este panorama, Boca se prepara para una noche de máxima tensión. Este viernes, desde las 20, recibirá a Racing por la sexta fecha del Torneo Apertura. Será en un duelo que trasciende lo futbolístico: representa la última oportunidad para Claudio Úbeda de mantenerse en su cargo. Tras un inicio de temporada con una imagen muy pálida, los rumores de una salida cobran fuerza si el equipo no logra una victoria convincente.
Úbeda se juega su continuidad en Boca con un antecedente complejo
La relación entre el «Sifón» y el hincha de Boca sufrió un quiebre profundo el 7 de diciembre de 2025. En aquella semifinal del Clausura, la decisión de sustituir a un inspirado Exequiel Zeballos por un Alan Velasco falto de ritmo desencadenó una ola de silbidos que aún resuena en los pasillos de Boca. A pesar de que la dirigencia decidió sostenerlo tras aquel traspié, los pobres rendimientos en las primeras cinco jornadas de este certamen llevaron la situación a un límite que parece irreversible.
El destino quiso que el partido bisagra sea ante Racing, el club donde Úbeda es ídolo y cuarto jugador con más presencias históricas. En el banco de enfrente estará su amigo y excompañero Gustavo Costas, con quien compartió años dorados en la Academia. Sin embargo, la nostalgia no tiene lugar en el presente de Boca, que viene de irse silbado tras un empate ante Platense y necesita respuestas urgentes dentro del campo.
Mientras Boca ya cerró la llegada de Adam Bareiro como nuevo refuerzo para intentar paliar la falta de gol, la presión externa aumenta. Este viernes, Úbeda se juega el todo por el todo en el patio de su casa, buscando una victoria que le devuelva la vida a un ciclo que hoy pende de un hilo.
