Boca vive horas de máxima tensión y en las últimas horas estalló una situación que tiene en el centro de la escena a Exequiel Zeballos y al Napoli de Italia. El Xeneize se encuentra en medio de una negociación que arrancó con buenos augurios pero que derivó en un escenario inesperado, con un pedido que tomó por sorpresa a la dirigencia y que abre una novela que promete tener capítulos durante las próximas semanas con un desenlace que hoy es imposible de predecir.
La renovación de Zeballos era considerada un trámite dentro de la planificación de Boca para el mediano plazo. El extremo es una de las figuras más desequilibrantes del Xeneize y desde la dirigencia siempre se lo consideró un jugador intransferible, por lo que las conversaciones para extender su vínculo arrancaron con una predisposición positiva de ambas partes que hacía imaginar un final feliz sin demasiadas complicaciones.
Sin embargo, la realidad resultó ser bien diferente y fue Martín Arévalo en Radio La Red quien reveló los detalles que cambiaron el escenario por completo. «Zeballos quiere firmar la renovación con Boca. Hay buena predisposición, pero el pedido de Zeballos es bajar la cláusula de 20 millones a 10. El representante dice que tiene una oferta de Napoli en la mano, no para ahora, para junio«, indicó el periodista, dejando expuesta una situación que complica seriamente las negociaciones.
El pedido de Zeballos de reducir a la mitad su cláusula de rescisión es una señal que Boca interpreta como una puerta abierta hacia una salida facilitada. Ceder en ese punto significaría entregarle al Napoli y a cualquier otro interesado una vía de acceso a precio de remate a uno de sus jugadores más valiosos, algo que la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme no está dispuesta a aceptar sin dar pelea.
La oferta italiana existe y el entorno de Zeballos la usa como carta de presión en cada reunión. Boca sabe que tiene entre manos uno de los casos más delicados del mercado local y que una mala gestión podría terminar en una salida traumática que deje al club sin margen de maniobra económica. El tiempo apremia, junio se acerca y la dirigencia Xeneize deberá encontrar la manera de retener a su figura sin ceder en una condición que, de aceptarse, cambiaría las reglas del juego para siempre.
