Boca se prepara para volver a la fase de grupos de la Copa Libertadores y la expectativa crece a medida que se acerca el sorteo. Tras dos años sin disputar esta instancia, el Xeneize regresa como cabeza de serie, lo que le permite evitar a varios de los equipos más fuertes del continente en esta primera etapa.
Este detalle no es menor: al estar en el bombo 1, el equipo de Claudio Úbeda no podrá cruzarse con gigantes como Flamengo, Palmeiras o Fluminense, lo que en principio representa una ventaja importante. Sin embargo, el resto de los bombos presentan rivales de peso, por lo que el grupo que le toque será determinante para su camino en el torneo.
En ese contexto, ya empiezan a aparecer posibles escenarios. Uno de los grupos más complicados que podría integrar Boca estaría conformado por Corinthians, Junior y Barcelona de Ecuador, una combinación exigente tanto por el nivel de los equipos como por la dificultad de los viajes. Además, el conjunto brasileño tiene antecedentes recientes enfrentando al Xeneize en instancias decisivas.
Otra zona que también aparece como desafiante incluiría a Cruzeiro, Universidad Católica y Sporting Cristal. Si bien en los papeles puede parecer un poco más accesible, sigue siendo un grupo que exigiría al máximo a Boca desde el arranque, especialmente por la competitividad de los equipos sudamericanos.
El escenario ideal que ilusiona a Boca en la Copa
Por el contrario, también existen combinaciones que generan ilusión. Entre los grupos más accesibles que podrían tocarle a Boca aparecen rivales como Universitario, Deportivo La Guaira y Mirassol, equipos que, en la previa, parecen de menor jerarquía en comparación con otros del continente.
De todas formas, en la Copa Libertadores no hay margen para confiarse. El cuadro de La Ribera sabe que, más allá de los nombres, cada grupo tiene su complejidad y que cualquier rival puede complicar. Con ese panorama, el sorteo marcará el primer gran paso del Xeneize en su objetivo de volver a ser protagonista en América.
