Boca ya palpita el sorteo de la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026 y comienza a analizar los posibles escenarios que pueden darse. En ese contexto, Juan Román Riquelme y la dirigencia siguen de cerca la conformación de los bombos, sabiendo que el camino en el torneo puede empezar a condicionarse desde el inicio.
Si bien el Xeneize parte como cabeza de serie y evita a varios de los equipos más fuertes del continente, hay otros factores que generan atención puertas adentro. Más allá de los nombres propios, en el club entienden que el contexto de cada partido puede ser determinante en una competencia tan exigente como este torneo continental.
Según se detalla en el análisis, en Boca hay dos aspectos clave que buscan evitar en el sorteo: los viajes largos y las sedes con altura. Estos factores son considerados determinantes por el desgaste que generan en el plantel, sobre todo en una fase de grupos donde los partidos se juegan en un calendario apretado y con poco margen de recuperación.
En ese sentido, más allá de que lógicamente tampoco desean cruzarse con potencias del continente, la prioridad pasa por evitar escenarios complejos desde lo físico. Viajes extensos o estadios ubicados en ciudades con altura pueden complicar el rendimiento del equipo y terminar influyendo directamente en los resultados.
El enfoque de Boca para afrontar la fase de grupos
En Boca tienen claro que la Copa Libertadores exige preparación en todos los aspectos, no solo en lo futbolístico. Por eso, el análisis previo al sorteo incluye variables que muchas veces pasan desapercibidas, pero que pueden marcar la diferencia en el desarrollo del grupo.
La intención de la dirigencia es que el equipo pueda afrontar los partidos en condiciones óptimas, evitando un desgaste innecesario que complique la planificación. Así, más allá de los rivales, Boca pone el foco en el contexto, sabiendo que ese detalle puede ser clave para avanzar con solidez en el torneo.
