Sigue sin encontrar el rumbo futbolístico Boca y el hecho que el sábado anterior haya acumulado una seguidilla de cuatro partidos sin conseguir una victoria en el Torneo Apertura, con una caída ante el Vélez Sarsfield de Guillermo Barros Schelotto y tres empates –el último contra Gimnasia y Esgrima de Mendoza-, genera resquemor y más preocupación en los hinchas, pero lo que más desconcierta es la falta de juego y de concreción de las situaciones de peligro según remarcó el cronista Diego Monroig en el noticiero matutino SportsCenter, que se emite todos los días en el canal de televisión ESPN.
La escasez de jugadores creativos en el plantel profesional y que el Director Técnico, Claudio Úbeda, haya tenido que hacer jugar a un juvenil de la Reserva como Tomás Aranda y que éste fuera una suerte de salvador para abastecer a los delanteros y que fuera una de las figuras del partido el fin de semana pasado al igual que Lautaro Blanco hizo que el mediapunta disponga de posibilidades de ser titular mañana en la Fortaleza de Lanús.
No obstante, no es un dato menor que integrantes del grupo como Carlos Palacios y Alan Velasco continúen lesionados y cuya fecha de retorno a las canchas es inminente, por lo que para el “Sifón” podría ser tarde si es que con el “Granate” no obtiene un resultado satisfactorio dado que, excepto ratos en algunos compromisos, el balance general hasta aquí ha ocasionado malestar en la dirigencia comandada por Juan Román Riquelme porque el estilo empleado no ha brindado sus frutos.
La irrupción de una promesa de Boca que causa ilusión
Sin embargo, como una luz al final del túnel asoman estos atrevidos y promisorios jóvenes de la Cantera que a tal punto que el propio Aranda fue el futbolista que mayores cantidades de situaciones manifiestas de gol fabricó y que no hay estado preciso ni fino en la puntería hubieran significado haberse llevado la ovación del público presente en La Bombonera.
Demás está decir que el “Xeneize” debe reinventarse y que el entrenador tiene 24 horas para dar en la tecla y concientizar a sus dirigidos que están vistiendo la camiseta azul y amarilla y que los numerosos cuestionamientos y silbidos que cada vez decepciona en sus actuaciones los cambie por leves aplausos que reciben los canteranos.
