Boca atraviesa un inicio de año marcado por una serie de complicaciones físicas en su plantel profesional. Sin embargo, el cuerpo técnico liderado por Claudio Úbeda definió que no reducirá la intensidad ni las cargas de los entrenamientos en el predio de Ezeiza.
La postura de Boca es clara: mantener la vara alta para que el equipo adquiera su mejor condición física antes de los desafíos más exigentes. Puertas adentro, consideran que las molestias musculares actuales no responden a un error de planificación.
El factor físico para la Copa Libertadores
El objetivo principal de esta decisión es preparar a los futbolistas para la doble competencia que iniciará en el mes de abril. Con el comienzo de la Copa Libertadores en el horizonte, Boca prioriza la resistencia física sobre el riesgo de nuevas bajas.
El caso más reciente es el de Tomás Belmonte, quien sufrió un desgarro grado II en el aductor izquierdo. El mediocampista se suma a una lista de lesionados que incluye a Exequiel Zeballos y Ángel Romero.
Desde Boca señalan que es normal que aparezcan sobrecargas aisladas en un contexto de preparación intensa y adaptación. «La idea es construir un equipo que pueda sostener un ritmo alto durante los 90 minutos», indicaron fuentes internas.
Altas en Boca y el clásico ante San Lorenzo
Como contrapartida a las bajas, Juan Barinaga ya recibió el alta médica y trabaja a la par de sus compañeros. El defensor podría volver pronto a las convocatorias oficiales tras superar su desgarro en el aductor.
Asimismo, Zeballos ya retomó los entrenamientos y el cuerpo médico apunta a un regreso progresivo a la actividad. El rigor de las prácticas busca replicar el nivel de competitividad mostrado en la reciente goleada frente a Lanús.
Boca se prepara ahora para recibir a San Lorenzo este miércoles en la Bombonera por la fecha 10 del Torneo Apertura. El Xeneize buscará cortar una racha de tres partidos sin triunfos en su estadio bajo esta estricta metodología de trabajo.
