El presente de Boca no transmite tranquilidad. Con apenas 2 triunfos en los últimos 7 partidos, el equipo dejó dudas futbolísticas y la Bombonera ya hizo sentir su malestar. En ese contexto, el ciclo de Claudio Úbeda empieza a quedar bajo fuerte observación.
El entrenador tiene vínculo hasta junio, pero la continuidad no está asegurada. Más allá del contrato vigente, puertas adentro entienden que los resultados y el rendimiento serán determinantes para sostenerlo. Y mientras el Sifón intenta enderezar el rumbo, en la dirigencia ya analizan escenarios alternativos.
El nombre que seduce a Riquelme
Según trascendió, Juan Román Riquelme tiene en carpeta a un técnico de peso internacional: Néstor Lorenzo, actual seleccionador de Colombia y con participación confirmada en el Mundial 2026.
La idea no es inmediata. El plan contemplaría esperar la finalización de la competencia internacional para recién allí avanzar formalmente. Recién después del certamen, el entrenador argentino estaría dispuesto a escuchar propuestas y evaluar su futuro profesional.
La traba principal es el calendario. Hasta que Colombia concluya su participación mundialista, cualquier movimiento parece improbable.
¿Qué pasa si Boca decide cortar antes?
Sin embargo, el escenario podría acelerarse si Úbeda no logra revertir la tendencia negativa en el corto plazo. En ese caso, la dirigencia tendría que actuar sin esperar a mitad de año.
Las alternativas serían dos: ir por un reemplazo definitivo en el acto —descartando automáticamente la opción Lorenzo— o apostar por un interinato hasta junio.
En ese sentido, hay una decisión que ya estaría tomada: Mariano Herrón no sería promovido al primer equipo y continuaría al frente de la Reserva. La intención sería preservar su proyecto formativo.
Mientras tanto, Úbeda sabe que el margen es cada vez menor. Tras el empate frente a Gimnasia de Mendoza, reconoció: “Me pone mal la reprobación porque es lógico que el hincha exija y quiera ganar”. Ahora, solo los resultados pueden sostenerlo en un cargo que hoy parece depender partido a partido.
