Las recetas de pizzas sin harina ya son mucho más que una moda. Cada vez más elegidas por quienes buscan reducir harinas refinadas o sumar nutrientes sin resignar sabor, estas cinco versiones demuestran que la base puede ser tan protagonista como los toppings. La clave siempre es la misma: prehornear bien la base antes de agregar cualquier ingrediente encima.
Paso a paso de las recetas de pizzas ricas y saludables
La base de brócoli es la más liviana y se hace con solo tres ingredientes: 350 g de brócoli rallado crudo, 1 huevo y 60 g de mozzarella rallada. Se mezcla todo, se extiende sobre papel manteca dándole forma de pizza y se hornea a 220 °C durante 30 a 35 minutos hasta que quede firme y dorada. Baja en calorías, rica en fibra, vitamina C y antioxidantes.

La base de lentejas requiere planificación pero vale la pena. Se remojan lentejas crudas durante al menos 8 horas, se licúan con agua, aceite y condimentos, se vuelca el disco en una placa y se hornea 15 a 20 minutos. Se da vuelta, se agregan los toppings y se termina la cocción. Aporta proteínas vegetales, hierro y fibra, con bajo índice glucémico y alta saciedad.
La base de papa es la más contundente. Se hacen dos papas grandes en puré firme, se mezclan con 1 huevo y 2 cucharadas de queso rallado, se forma la base y se hornea 20 minutos hasta dorar. Una opción sin harinas que aporta energía y potasio, ideal para quienes buscan algo más sustancioso.
La base de avena es la más rápida. Se licúan 1 taza de avena arrollada, 1 huevo, media taza de leche y condimentos, y se cocina directamente en sartén antiadherente. Lista en 20 minutos y con toda la fibra soluble de la avena para ayudar a la saciedad. La base de pollo cierra la lista como la opción más proteica y baja en carbohidratos. Pechuga cocida y procesada con huevo y queso rallado, horneada 15 minutos y lista para gratinar. Perfecta para dietas low carb.
