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POLÍTICA

«Cínica, mentirosa e hipócrita»: el entorno más cercano de Javier Milei contra Victoria Villarruel

 

Se trata de Santiago Oría, quien apuntó contra la vicepresidenta tras sus dichos sobre la «casta política» en la misa por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco.

 
Victoria Villarruel

La interna en el Gobierno volvió a encender las redes sociales tras un nuevo cruce entre el entorno más cercano del presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Las críticas estallaron luego de que la titular del Senado se ausentara de la misa en homenaje al papa Francisco.

Villarruel, en lugar de asistir a la Basílica de Luján, se dirigió a la Basílica de María Auxiliadora, donde fue bautizado Jorge Bergoglio. Desde allí, la vice justificó su ausencia y afirmó que no fue porque se encontraba presente “lo peor de la casta política”. Y, como era de esperarse, esta frase generó un fuerte rechazo dentro del Gobierno.

El ataque directo de Santiago Oría

La respuesta más feroz vino de parte de Santiago Oría, el cineasta y publicista de confianza del mandatario. Oría, quien ocupa el rol de director de realizaciones audiovisuales de Milei, no ahorró en descalificaciones contra la vicepresidenta a través de las redes sociales.

El publicista oficialista la tildó de “cínica, mentirosa e hipócrita” y la acusó de utilizar un evento religioso para fines partidarios. “Sale de una misa a politizar y comportarse al modo fariseo”, disparó Oría, marcando una fractura total entre el equipo técnico-político que rodea al mandatario y la presidencia del Senado.

Duras acusaciones desde la Casa Rosada

El malestar no se limitó a las redes sociales, sino que se extendió a los pasillos de la Casa Rosada. Altas fuentes cercanas al presidente utilizaron términos extremadamente duros para referirse a la actitud de la funcionaria, calificando sus movimientos como un “conventillo barato”.

“Lo de esta señora es vergonzoso”, habrían expresado desde el entorno presidencial, acusándola de jugar a diferenciarse constantemente de la gestión. El nivel de agresividad llegó al punto de afirmar que Villarruel se ha quedado sin aliados políticos: “Los K no la quieren por facha y nosotros la odiamos por traidora”.

Pedidos de renuncia y sospechas económicas

La furia del núcleo duro libertario escaló hasta el punto de cuestionar la integridad y la permanencia de la vicepresidenta en su cargo. Desde el oficialismo sostuvieron que, si Villarruel tuviera dignidad, “debería haber renunciado en las elecciones de octubre”.

Incluso, sugirieron que el motivo por el cual no abandona el Gobierno es puramente económico y de ambición personal. “Es una miserable arrastrada por la guita y el poder”, lanzaron desde la Casa Rosada, sugiriendo que la funcionaria solo permanece en su puesto para asegurarse la “jubilación de privilegio”.

Un vínculo roto y sin retorno

A pesar de que Villarruel intentó mantener su postura al ser consultada si sus críticas a la «casta» incluían al gabinete nacional —respondiendo con un “prefiero no hacer nombres”—, el daño político ya es total. Para el Gobierno, su actitud de mostrarse como la única «pura» frente a los feligreses es vista como una provocación.

Lo cierto es que la relación entre el presidente y su vicepresidenta parece estar sostenida únicamente por el marco institucional. Mientras el entorno de Milei la trata de «traidora», la gestión enfrenta una crisis de confianza interna y pérdida de credibilidad en las encuestas.