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DEPORTES

Fue el sustituto de Almeyda en España y ahora también será despedido: «destitución»

 

Situación límite.

 
Matías Almeyda

La crisis deportiva en Sevilla no da tregua y la decisión de despedir a Matías Almeyda parece haber abierto un escenario todavía más inestable. El equipo sigue comprometido en la pelea por la permanencia y los resultados no acompañan.

En ese contexto, el nuevo entrenador quedó en el centro de la escena antes de lo esperado.

Un arranque que encendió todas las alarmas

La llegada de Luis García Plaza no logró cambiar el rumbo inmediato del equipo. En sus primeros encuentros, el balance dejó más dudas que certezas: derrotas frente a rivales directos como Real Oviedo y Levante, y un triunfo que no alcanzó para despejar el panorama.

Hoy, la situación es todavía más delicada, ya que el conjunto andaluz se encuentra a solo un punto de la zona de descenso, sin margen de error en el cierre del campeonato.

El próximo compromiso ante Osasuna aparece como decisivo, no solo en la tabla, sino también para el futuro del entrenador.

La reacción del DT ante los rumores

En plena conferencia de prensa, García Plaza fue sorprendido con una consulta sobre una posible salida anticipada. Su respuesta reflejó incredulidad absoluta: “¿Me estás preguntando por destitución? Me has dejado sorprendidísimo”.

Lejos de esquivar el tema, profundizó su postura con una frase contundente: “No sé nada. Esto ya sería el caos del fútbol”, dejando en claro su desconcierto ante los rumores.

Además, intentó poner en contexto el rendimiento reciente del equipo: “Tenemos tres puntos en tres partidos, no es perfecto, pero no es una ruina”, defendiendo su breve gestión.

Un club marcado por la inestabilidad

Más allá del presente inmediato, el problema en Sevilla parece estructural. En los últimos años, el club acumuló cifras que explican su delicada realidad: 65 derrotas en cuatro temporadas y el paso de 9 entrenadores distintos.

A esto se suma un contexto institucional complejo, con dificultades económicas, dudas sobre la dirigencia y la amenaza constante del descenso.

En este escenario, el partido del domingo no será uno más. Sevilla se juega mucho más que tres puntos, mientras el futuro del técnico pende de un hilo en un club donde la paciencia parece haberse agotado hace tiempo.