En una reciente entrevista radial, el director de la Cámara de Transporte de la provincia de Buenos Aires (CTPBA), Luciano Messina, ratificó que permanecen en estado de alerta y no es una exageración. «Realmente no podemos poner las unidades en la calle porque no tenemos dinero para poder comprar el gasoil «, planteó en diálogo con Radio 10.
Esta frase resume la crisis que atraviesa el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde los trabajadores pagan tarifas más altas por un servicio que cada vez funciona con mayor dificultad por falta de pago de subsidios.
Según explican, el sistema viene sufriendo un deterioro progresivo que se agravó recientemente, dejando a las compañías sin capacidad financiera para operar normalmente.
Menos colectivos y falta de gasoil
La falta de presupuesto ha impactado directamente en la cantidad de vehículos disponibles. En los últimos dos años, el parque automotor del AMBA cayó de 18.500 a 16.500 unidades. Según explicó Messina, esto significa que hay 2.000 colectivos menos circulando por las calles.
Esta situación provoca una reducción de frecuencias que oscila entre el 25% y el 30% a lo largo del día. El director de CTPBA aclaró que esto no es una medida de fuerza, sino una consecuencia lógica por la falta de fondos. «La reducción de frecuencia se da por sí sola cuando uno no tiene dinero para comprar el combustible. ¿Cómo sacamos las unidades?», expresó.
Una deuda de 128.000 millones de pesos
El principal obstáculo para el funcionamiento normal es la enorme deuda que el Estado mantiene con las empresas, la cual asciende a 128.000 millones de pesos. De ese total, unos 80.000 millones corresponden a la provincia de Buenos Aires por el «atributo social», que es el descuento que reciben los pasajeros con menores recursos.
Según Messina, el costo real de transportar a una persona es de 2.100 pesos, pero entre lo que paga el usuario y lo que aporta el Gobierno, las empresas solo reciben 1.600 pesos. Este desfasaje del 40% en los costos hace que las compañías se estén «descapitalizando de una forma feroz» y no puedan renovar sus flotas.
Subsidios directos a la tarjeta SUBE
Ante este escenario crítico, Messina planteó un cambio de fondo en el esquema de subsidios al transporte y pidió que la asistencia estatal deje de canalizarse a través de las empresas.
“El subsidio tiene que estar direccionado al pasajero, no queremos más que pase por las empresas”, sostuvo el director de la CTPBA, al reclamar un sistema más directo y transparente. Según explicó, el objetivo es que la ayuda económica “realmente la reciba la gente que lo necesita”.
Este jueves a las 11:00, las cámaras empresarias mantendrán una reunión clave con Mariano Plencovich, el nuevo titular de la Secretaría de Transporte de la Nación. El objetivo es reprogramar el sistema y destrabar los pagos pendientes para evitar que más líneas de colectivos soliciten la quiebra o dejen de prestar servicio definitivamente.
