Cuando Netflix se encuentra con un éxito, no le suelta la mano. Tal es el caso de la serie spin off Besos Kitty, que surgió a partir de la serie de películas de drama y romance juvenil A todos los chicos de los que me enamoré. Y es que la plataforma sabe cómo enganchar al público adolescente.
Hace tan solo días llegó a Netflix la tercera temporada de Besos Kitty, que se ha posicionado como una de las series más vistas en la plataforma de la famosa N. No deja de crecer desde su debut, y así lo ha demostrado una vez más con esta tercera parte que ya se ha convertido en uno de los estrenos más vistos.
Besos Kitty mezcla romance y drama adolescente, dos factores claves para que una serie triunfe a lo grande. Temporada a temporada no solo junta a los fanáticos de siempre, sino que además consigue captar a nuevos adeptos. Con capítulos que duran menos de media hora, es ideal para maratonear y entrar en un nuevo universo.
La serie sigue a Kitty Song Covey, personaje que salió de la saga A todos los chicos de los que me enamoré y que al ser tan querido por los televidentes logró conseguir su propia historia. Todo empieza en la primera temporada, cuando la protagonista se muda a Corea del Sur para estudiar en una prestigiosa escuela y estar cerca de su novio.
Ahí es cuando todos los problemas empiezan para esta joven, ya que aunque parecía una decisión más que racional, pronto se ve envuelta en un giro emocional cuando se encuentra con secretos y nuevas emociones. La segunda temporada se basa en este crecimiento personal, cuando Kitty empieza a cuestionar sus sentimientos y explorar su identidad.
Tras una temporada en la que se ve obligada a tomar decisiones que marcan un antes y un después en su vida, con vínculos complejos y más intensos, la tercera parte de esta serie trae más intensidad a la historia. Kitty se enfrenta a conflictos más profundos que vienen de la mano de decisiones más complejas, el clásico recorrido de una joven en pleno descubrimiento y en la búsqueda del amor.
