CORRIENTES.- El Puente General Belgrano volvió a quedar en el centro de una preocupación que se repite con mayor frecuencia. En los últimos meses se registró un aumento de intervenciones por intentos de suicidio en el viaducto que une Corrientes y Chaco.
Según publicó Diario Época, entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 se contabilizaron más de 80 episodios en los que fue necesaria la intervención de fuerzas de seguridad o equipos de asistencia. En varios casos, los desenlaces pudieron evitarse por la acción inmediata en el lugar.
El fenómeno no se limita al puente. Se trata de una problemática más amplia, vinculada a la salud mental y a factores sociales y económicos que atraviesan distintos sectores. Especialistas coinciden en que estos episodios responden a múltiples causas y no a un único factor.
Ángeles del Puente y voluntarios: las barreras hacia el abismo
En el puente, la respuesta cotidiana se sostiene en gran medida por la presencia de voluntarios. Grupos como Ángeles del Puente realizan recorridas permanentes para detectar situaciones de riesgo y ofrecer contención. Su trabajo se articula, en distintos casos, con Gendarmería y policías provinciales, que intervienen ante alertas o episodios en curso.

“Hay horarios y dinámicas que se repiten”, señalan quienes participan de estas tareas. La observación constante y la intervención temprana resultan determinantes en un contexto donde muchas decisiones se definen en pocos minutos.
A nivel institucional, las acciones existen pero no conforman un esquema integral. Los operativos de seguridad y monitoreo permiten responder ante emergencias, aunque no sustituyen políticas sostenidas de prevención.
La solución: un debate sin resolver
En distintos países, la instalación de barreras físicas, sistemas de asistencia directa y equipos especializados en puntos críticos mostró resultados concretos en la reducción de casos. En el Puente General Belgrano, estas alternativas forman parte de un debate que aún no se traduce en decisiones definitivas.
Mientras tanto, la dinámica se repite. Controles, recorridas, intervenciones. Y un escenario donde la prevención sigue dependiendo, en gran parte, de la presencia humana y la reacción a tiempo.
