Guido Suller fue invitado a Todo Cocinado, el programa de Rocío Marengo en elnueve, y lo que empezó como una conversación sobre su distanciamiento con su hermana Silvia terminó en uno de los momentos más bizarros e incómodos de la televisión reciente.
El motivo de la pelea entre los hermanos, según Guido, fue la muerte de su perra Bella, una Weimaraner que tuvo durante 12 años. «Yo no tengo hijos, imaginate, los perros son tus hijos», explicó, antes de empezar a relatar una historia que nadie en el estudio esperaba.
El fuerte momento de Guido Suller
Guido contó que cuando Bella murió la llevó a un crematorio, recibió sus cenizas en una pequeña urna y le puso una foto encima. Hasta ahí, todo dentro de lo esperable. Pero lo que vino después descolocó a Marengo por completo: «Yo soy cinéfilo, miraba películas con la urna al lado», reveló. Y siguió: «La tuve 12 años, hasta dormíamos en la misma cama. A veces las cenizas las llevaba a pasear en la mochila». Fue en ese momento cuando Rocío, pese a sus intentos por contenerse, no pudo más y se tentó en vivo.
La reacción de Marengo desató el caos. «¡No! ¡Basta! De todas mis desgracias, ella se ríe», reaccionó Guido, entre indignado y desorientado. La conductora pidió disculpas, pero volvió a tentarse cuando él siguió con el relato. «Te imaginé con la urnita al lado y me dio gracia. Perdón, está mal lo que hice», admitió Rocío, sin poder evitar una nueva carcajada. Guido, sin inmutarse, la llamó «guacha» y continuó con su historia.
El desenlace de la historia explicó el origen de la pelea con Silvia. Guido contó que, como vivía frente a un lago, decidió subirse a un kayak para esparcir las cenizas de Bella en el agua. Pero no lo hizo en privado: hizo un vivo de Instagram. «Eso es lo que le molestó a Silvia», cerró, con la misma naturalidad con la que había narrado todo lo anterior. Un final tan inesperado como el resto del relato, que dejó al panel sin palabras y a Marengo sin poder reponerse del todo.
