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ESPECTÁCULO

«Tres palabras»: Ricky Sarkany reveló qué le dijo su hija antes de morir

 

El diseñador habló por primera vez con esa profundidad.

 

Ricky Sarkany se sentó frente a Mario Pergolini en Otro día perdido y lo que pasó fue televisión de verdad. El diseñador revivió con una honestidad descarnada la muerte de su hija Sofía, fallecida en marzo de 2021 a los 31 años, apenas una semana después de conocer a su hijo Félix, nacido por subrogación de vientre en Estados Unidos.

En el momento más duro de la entrevista, Ricky reveló las últimas palabras que Sofía eligió antes de entrar a terapia intensiva. Tres palabras, simples y definitivas: «Fui muy feliz». Una despedida que sus padres conservan como el legado más valioso que les dejó.

La fuerte revelación de Ricky Sarkany

Ricky describió el último día de Sofía con una intimidad que paralizó el estudio. Ella ya estaba muy mal, dormía, y sus hermanas se quedaron a su lado acariciándola y poniéndole las canciones que le gustaban. Cuando todo terminó, le dijeron: «Fue hermoso, papá, fue hermoso». La reacción inicial de Ricky fue de desconcierto y enojo, porque no entendía qué podía tener de hermoso ese momento. Con el tiempo llegó la comprensión: «No hay nada más hermoso que el día que nos toque ir, estar rodeado de toda la gente que nos quiere haciéndonos mimitos, cantándonos nuestras canciones». Pergolini, al escucharlo, no pudo ocultar la emoción.

A lo largo de la entrevista, Ricky definió a Sofía como «la más chiquita, la primera mujer, la mujer de la cual me enamoré». Diseñadora y emprendedora, Sofía había construido su propio camino en la moda argentina más allá del apellido familiar, con una impronta reconocida en el sector y una creatividad que la había consolidado como figura central en el diseño y el arte. Para Ricky, vivió 31 años siendo «millonaria» en experiencias, y ese legado sigue vivo en la familia.

Uno de los momentos más inesperados de la charla llegó cuando Ricky, que se define como ateo convencido, confesó que tras la muerte de Sofía vivió situaciones que sacudieron sus certezas. Relató un encuentro fortuito con Gustavo Yankelevich, quien también perdió a una hija, donde este le dijo: «Yo no debería estar acá. Vos tampoco. A mí me mandaron». Una frase que le abrió preguntas sobre el sentido de la existencia que antes no se había permitido hacerse.