La discusión sobre el modelo de desarrollo en la Argentina suele oscilar entre el entusiasmo por el ingreso de divisas y la cruda realidad de los territorios que albergan los proyectos. En este escenario, el caso de Bajo la lumbrera , catamarca se erige como un testimonio insoslayable sobre las luces y sombras de la actividad minera a cielo abierto. Tras más de veinte años de operación en el departamento de Belén, la experiencia deja un balance complejo que hoy vuelve al centro de la escena política y económica como un espejo donde mirarse frente a las nuevas normativas de incentivo a las inversiones.
La mina, que fue durante décadas el buque insignia de la minería metalífera en el país, ha finalizado su ciclo productivo dejando interrogantes sobre el derrame económico real en la zona de influencia. José Ignacio de Mendiguren, exsecretario de Industria y Desarrollo Productivo, reflotó recientemente este antecedente para cuestionar el impacto socioeconómico de la explotación en la provincia. Según su visión, el caso de Bajo la lumbrera , catamarca demuestra que la mera presencia de recursos naturales no garantiza automáticamente un proceso de bienestar social ni una transformación estructural de las comunidades locales.
Un pasivo ambiental de magnitud
Uno de los puntos más críticos señalados por Mendiguren es la herencia física de la explotación. El cierre de la mina ha dejado un cráter de dimensiones monumentales cuya gestión ambiental representa un desafío técnico y financiero sin precedentes para la región. Se estima que la remediación ambiental de Bajo la lumbrera , catamarca alcanzaría los 400 millones de dólares, una cifra que pone de manifiesto la asimetría entre los beneficios obtenidos por las empresas operadoras y las obligaciones que recaen sobre el territorio una vez agotado el recurso.
Este pasivo no es solo una cuestión de ingeniería, sino un símbolo de las contradicciones del modelo extractivo. La preocupación radica en que, a pesar de los años de actividad constante, los indicadores de desarrollo humano en Belén y zonas aledañas no han mostrado una evolución proporcional a la riqueza extraída del subsuelo. Esta desconexión entre la renta minera y el progreso social es el eje de la advertencia de quienes miran con escepticismo las nuevas políticas de fomento sin condicionantes claros de valor agregado.
El espejo de Guyana y el Congo
El análisis de Mendiguren trasciende las fronteras provinciales para trazar paralelismos con otros casos internacionales de abundancia de recursos y carencia de desarrollo. Al comparar el modelo argentino con situaciones en Guyana o el Congo, el exfuncionario advirtió sobre el riesgo de consolidar una economía de enclave. El argumento central es que la sola exportación de materias primas, sin una integración con la industria nacional, suele derivar en esquemas de crecimiento empobrecedor donde la riqueza fluye hacia el exterior mientras el territorio asume los costos ambientales.
La crítica se dirige específicamente hacia el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Para diversos sectores del pensamiento productivista, este marco normativo otorga ventajas fiscales, aduaneras y cambiarias extraordinarias sin exigir a cambio compromisos de industrialización o de desarrollo de proveedores locales. La discusión sobre Bajo la lumbrera , catamarca permite vislumbrar que, sin una política que obligue a procesar los recursos en el país, el ciclo se repite: una fase de auge extractivo seguida por un vacío económico y ambiental difícil de revertir.
Finalmente, el debate actual nos interpela sobre qué tipo de minería desea proyectar la Argentina para las próximas décadas. La experiencia en el departamento Belén no debería ser leída como un alegato contra la actividad en sí, sino como una demanda de mayor sofisticación institucional y compromiso con el interés nacional. El desafío pendiente sigue siendo transformar la riqueza geológica en capital social y productivo, evitando que el paso de las grandes mineras deje únicamente un paisaje de cicatrices profundas y promesas de prosperidad que nunca terminaron de cristalizar en la vida cotidiana de los argentinos.
