Hollywood amaneció revolucionado y con una frase dando vueltas en todos los portales: éxito total. Es que El Diablo Viste a la Moda 2 llegó a los cines y no solo cumplió con la expectativa, sino que la pulverizó. En un fin de semana debut que dejó a más de uno con la boca abierta, la película se convirtió en el tema obligado entre fans, críticos y hasta celebridades que no tardaron en reaccionar.
Los números hablan por sí solos y rompieron un récord que pocos éxitos de Hollywood logran, confirmando una de las primicias del año. La secuela arrancó con una recaudación mundial de 233,6 millones de dólares en su primer fin de semana, una cifra que la posiciona directamente entre los grandes fenómenos del año. Pero eso no es todo: solo en Estados Unidos logró sumar 77 millones, superando ampliamente lo que había conseguido la original en su estreno allá por 2006.
Y claro, el regreso de figuras icónicas tuvo mucho que ver. El Diablo Viste a la Moda 2 volvió a reunir a Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci. Todos ellos retomaron sus personajes dos décadas después. Una combinación letal de nostalgia y talento que claramente logró explotar la expectativa de la audiencia.
Para ponerlo en contexto, la película original El diablo viste a la moda había debutado con apenas 27,5 millones en Estados Unidos. Hoy, esa cifra queda completamente eclipsada por esta nueva entrega que no solo la supera, sino que la deja muy atrás en términos de impacto inicial.
El Diablo Viste a la Moda 2 fue el gran estreno de Hollywood
Además, la secuela ya se posiciona como el cuarto mejor estreno del año en el país del norte, solo por detrás de títulos como Michael, Super Mario Galaxy: La película y Project Hail Mary. Un ranking que confirma que no se trata solo de nostalgia, sino de un verdadero fenómeno de taquilla.
Detrás de este éxito de El Diablo Viste a la Moda 2 también hay una apuesta fuerte del estudio 20th Century Studios, que invirtió cerca de 100 millones de dólares en la producción, sin contar el marketing global. Una cifra que duplica ampliamente el presupuesto de la primera entrega, que había rondado los 40 millones.
