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Donald Trump aseguró que tras el “trabajo” en Irán, Estados Unidos tomará el control de Cuba

 

El presidente Donald Trump advirtió que, una vez finalizadas las operaciones en Medio Oriente, podría desplegar su flota y avanzar sobre Cuba.

 
Donald Trump
Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que tras el “trabajo” en Irán, su país podría tomar el control de Cuba. El mandatario vinculó ambas situaciones en un discurso en el que volvió a elevar la tensión internacional y dejó abierta la posibilidad de una escalada en el Caribe.

El líder republicano sostuvo que, una vez finalizadas las operaciones en Medio Oriente, avanzará con medidas más contundentes sobre la isla. En ese sentido, planteó un escenario de presión directa sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel, en línea con la estrategia de endurecimiento que su administración viene aplicando desde comienzos de año.

La amenaza tras el conflicto en Irán

Durante una cena privada organizada por el Forum Club en West Palm Beach, Trump planteó la posibilidad de desplegar el portaaviones USS Abraham Lincoln hacia el Caribe como parte de una estrategia de disuasión militar. Según explicó, la nave podría ubicarse a pocos metros de la costa cubana como señal de fuerza.

En ese contexto, el mandatario afirmó que una demostración de ese tipo podría derivar en una rendición inmediata. “Muchas gracias, nos rendimos”, sostuvo al describir el escenario que, según su visión, se produciría ante una presencia naval de esa magnitud.

Las declaraciones se produjeron en simultáneo con una nueva batería de sanciones contra Cuba, que apuntan a sectores clave como la energía, la defensa, la minería y los servicios financieros, profundizando así el bloqueo económico.

Escalada de presión sobre Cuba

La postura del Gobierno fue respaldada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien acusó a La Habana de facilitar la presencia de servicios de inteligencia de países considerados adversarios de Washington, lo que incrementó la tensión bilateral.

En paralelo, el Senado estadounidense rechazó una iniciativa impulsada por la oposición demócrata que buscaba limitar eventuales operaciones militares sobre Cuba, lo que dejó abierta la posibilidad de que el Ejecutivo avance con una estrategia más agresiva en el corto plazo.

Desde enero, la Casa Blanca intensificó la presión mediante un bloqueo petrolero y otras medidas económicas, mientras Trump sugirió en varias oportunidades la necesidad de un cambio de régimen en la isla, consolidando así una política de máxima presión en un contexto global cada vez más inestable.