La decisión de Néstor Lorenzo de incluir a Sebastián Villa en la prelista de 55 jugadores de la Selección Colombia para el Mundial 2026 generó un fuerte revuelo en el país. Si bien el delantero atraviesa un gran momento en Independiente Rivadavia, gran parte de la sociedad considera inadmisible que sea tenido en cuenta debido a sus antecedentes por violencia de género.
En las últimas horas, la Defensoría del Pueblo de Colombia envió una carta a la Federación Colombiana de Fútbol cuestionando la convocatoria. La defensora del pueblo, Iris Marín Ortiz, fue tajante: convocar a Villa significa poner en juego “el límite ético que la sociedad decidió defender” respecto a la violencia contra las mujeres.
Marín subrayó que la camiseta de Colombia no representa solo resultados deportivos, sino también valores sociales: “Cuando se viste esa camiseta, el jugador inevitablemente se convierte en referente para niños, niñas y jóvenes que encuentran en el deporte modelos de admiración, identidad y esperanza”. En ese sentido, aseguró que los antecedentes de Villa “no pueden reducirse a problemas personales ni separarse de la responsabilidad pública que implica representar al país en un Mundial”.
La defensora recordó un antecedente histórico: en 2011, el técnico Hernán ‘Bolillo’ Gómez dejó la selección tras agredir a una mujer. “Más allá de las discusiones jurídicas, entendimos algo fundamental: que la selección Colombia no podía convivir simbólicamente con la violencia contra las mujeres. Surgió un límite ético que la sociedad decidió defender”, explicó.
Cabe remarcar que Villa no es convocado a la selección desde 2019, antes de recibir su primera denuncia por violencia de género. Sin embargo, Lorenzo ya había mostrado intenciones de citarlo en fechas FIFA recientes y ahora lo incluyó en la prelista para la Copa del Mundo. La polémica está instalada y el debate sobre su presencia en el Mundial promete seguir creciendo en Colombia.
