Carlos Ferello, el único argentino que viajaba a bordo del crucero MV Hondius, describió como “una desgracia” la experiencia que vivió tras el brote de hantavirus que convirtió un viaje turístico en una emergencia sanitaria internacional. El ingeniero jubilado había embarcado en Ushuaia con el objetivo de recorrer rutas remotas, pero terminó atravesando semanas de aislamiento y controles médicos.
Luego del arribo del barco a Tenerife, Ferello reconstruyó cómo comenzaron los primeros casos dentro de la embarcación. Según explicó, los síntomas aparecieron inicialmente en un matrimonio neerlandés mientras el crucero navegaba hacia Tristán da Cunha. “Cuando comunica el capitán que el hombre murió, no se sospechaba nada; eran personas de edad, se lo trató como una infección”, recordó durante una entrevista en TN.
Cómo comenzó el brote de hantavirus en el crucero
La situación sanitaria se agravó en la isla de Santa Elena, donde la esposa del pasajero fallecido debió ser evacuada de urgencia hacia Johannesburgo. Sin embargo, la mujer también murió pocos días después y eso terminó de encender las alarmas dentro de la embarcación.
Con el correr de los días, también se confirmaron contagios del médico del barco y de uno de los guías turísticos. Ambos fueron desembarcados en Sudáfrica y lograron recuperarse tras recibir atención médica. A partir de allí, comenzaron los protocolos internacionales para el resto de los pasajeros.
Ferello aseguró que, pese a la gravedad de la situación, dentro del crucero no se vivió un clima de pánico generalizado. Según explicó, el distanciamiento entre los pasajeros ayudó a evitar nuevos contagios. “Como yo estaba solo, siempre comía, desayunaba y paseaba solo; no tenía tanto contacto”, contó.

El aislamiento y el traslado a los Países Bajos
El ingeniero también destacó el acompañamiento de las autoridades argentinas durante toda la emergencia sanitaria. “Cancillería y el embajador fueron espectaculares. Estaban en contacto permanente, tanto el Ministerio de Salud como los consulados”, afirmó al referirse al operativo de asistencia desplegado tras el brote.
Además, explicó que debía regresar a Buenos Aires el pasado 5 de mayo, pero que el viaje se extenderá al menos dos semanas más debido a los controles sanitarios. Finalmente, eligió viajar a los Países Bajos junto a otros 26 pasajeros procedentes de Japón y Grecia para cumplir allí con el aislamiento preventivo.
En territorio neerlandés, el grupo permanecerá alojado en un hotel bajo seguimiento médico durante 15 días. Allí deberán realizarse análisis de sangre y controles periódicos antes de recibir autorización para volver a sus países de origen. “Es un viaje inolvidable”, concluyó Ferello entre risas irónicas, al recordar la odisea sanitaria que atravesó en altamar.
"FUE UNA DESGRACIA" I Habló por primera vez el único argentino a bordo del crucero donde se desató el brote de hantavirus. pic.twitter.com/puQD5Y2NMo
— TN – Todo Noticias (@todonoticias) May 10, 2026
