La clasificación de River a la final del Torneo Apertura 2026, tras vencer por 1-0 a Rosario Central en el Monumental, dejó una contracara inesperada. La bronca por la eliminación se trasladó al vestuario visitante, donde la delegación canalla provocó destrozos que generaron indignación en Núñez.
Durante las últimas horas se difundió una imagen que muestra uno de los vidrios del vestuario visitante completamente roto. El daño obliga a River a hacerse cargo de su reemplazo, en una zona del estadio que había sido remodelada a comienzos de 2025 con jacuzzi, nuevas luminarias y terminaciones modernas en los interiores. El contraste entre la alegría millonaria y el enojo rosarino quedó marcado en ese episodio.
El fastidio de los jugadores de Rosario Central se evidenció apenas terminado el partido. Ángel Di María, referente del equipo, apuntó contra el arbitraje en diálogo con TNT Sports: “Hicimos un muy buen partido, nos ganaron por un gol de penal. Sabíamos que eso podía pasar, no por nada hablaron antes”. Sus declaraciones reflejaron el malestar, pese a que los dos penales sancionados por Nicolás Ramírez a favor de River fueron correctamente cobrados.
En River quedó bronca además por dos acciones de juego que resultaron favorables a Rosario Central. El árbitro no expulsó a Gastón Ávila por un codazo contra Lucas Martínez Quarta, ni a Franco Ibarra por la falta que dejó fuera de juego a Sebastián Driussi. Claramente fue un partido muy caliente con decisiones que generaron bronca para uno y para otro lado.
El episodio suma tensión a la relación entre River y Rosario Central, en un contexto donde las polémicas arbitrales ya venían generando ruido. Ahora, el foco está puesto en los destrozos y en la responsabilidad que deberá asumir el club de Núñez para reparar los daños, mientras el Canalla se despide del Apertura con más reproches que certezas.

