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SOCIEDAD

La historia de la capilla de Hualfín: Monumento Histórico Nacional custodiado por una misma familia desde 1770

 

Ubicada en el corazón de Catamarca, la histórica capilla de Hualfín conserva más de dos siglos y medio de historia, fe y tradición. Declarada Monumento Histórico Nacional, el templo mantiene una particularidad única: desde 1770 es cuidado por generaciones de una misma familia.

 

La capilla de Hualfín, Monumento Histórico Nacional, erigida en el oeste catamarqueño durante el período colonial, sobrevivió guerras civiles, sequías, inundaciones, reformas políticas y el aislamiento histórico de una de las regiones más remotas del país. Desde su fundación, llevada a cabo por doña María de Medina y Montalvo hace más de 250 años, permanece bajo custodia de la familia fundadora, cuyos descendientes integran hoy la familia Mena Saravia. Sus propietarios afirman haberse visto arrastrados a un conflicto judicial y político tras denunciar la violenta usurpación del inmueble y el quiebre de una posesión mantenida durante generaciones.

Génesis del patrimonio familiar

La arquitectura del lugar responde a las formas tradicionales de las antiguas capillas familiares del norte argentino: muros anchos, galerías y una integración con el paisaje árido del Valle Calchaquí. La finca y la capilla conformaron históricamente una misma unidad arquitectónica y fueron erigidas en el mismo predio, hasta que la traza de la antigua Ruta Nacional 40 dividió físicamente el lugar, quedando en ambas márgenes la casona familiar y su respectivo monumento religioso.

Construida e inaugurada en 1770 por doña María de Medina y Montalvo, la capilla familiar forma parte de uno de los conjuntos históricos más antiguos de Catamarca; más precisamente, es la segunda más antigua de la provincia. La documentación histórica, publicada en ámbitos nacionales e internacionales, la vincula con los orígenes de Hualfín, pueblo que creció alrededor de la finca y de la antigua capellanía familiar, que hoy, por sucesión ininterrumpida, pertenecen a la familia Mena Saravia.

Doña María de Medina y Montalvo, distinguida dama del Tucumán, la erigió bajo una antigua figura jurídica, la capellanía, que a los fines prácticos se comportaba de manera similar a un mayorazgo, donde el hijo mayor varón ejercía por herencia la custodia de la capilla y de los bienes vinculados a la misma, conforme a los documentos que obran en poder de la familia Mena Saravia, propietaria de la casona familiar y de la capilla.

El paso del tiempo jamás alteró la propiedad ni la posesión del edificio religioso, que seguía siendo escenario de celebraciones privadas y familiares. Así, a lo largo de las generaciones, esta capilla familiar fue convirtiéndose en mucho más que un lugar de culto. Allí descansan los restos de su fundadora, doña María de Medina y Montalvo, y antiguos miembros de la familia, según consta en los antiguos testamentos y documentos, que permanecen en poder de la familia, junto con objetos de culto e imágenes vinculados a la historia regional del oeste catamarqueño. Allí se encuentra sepultado don José Eduardo de Llano, como lo atestigua una lápida de mármol, padre de doña Gualberta de Llano Moreno, miembro de la octava generación de la familia propietaria del fundo de Hualfín.

Décadas atrás, el presbítero e historiador Ramón Rosa Olmos impulsó las gestiones para su declaración como Monumento Histórico Nacional en 1967, lo que derivó en la incorporación de la capilla familiar al patrimonio protegido de la Argentina, gestión avalada por el entonces propietario don Carlos Saravia Zerdán. Según sostiene la familia Mena Saravia, aquella modificación nunca alteró el carácter privado del inmueble religioso, que continuó bajo administración familiar aun después de su declaración patrimonial.

Una vandálica usurpación

La tranquilidad histórica de la capilla se quebró en el mes de junio de 2024, cuando la familia denunció la ocupación violenta del edificio por personas que responden a la Municipalidad de Hualfín, encabezada por el intendente Marcelo Villagrán. Según las denuncias presentadas en la Justicia provincial y federal, el ingreso se produjo tras la rotura de candados y episodios de violencia en los que estuvo implicado personal que trabaja en el municipio.

Actualmente, el caso se tramita en distintos ámbitos judiciales. Por un lado, existe una denuncia penal radicada en la provincia de Catamarca, impulsada por el abogado Julio Moreno, titular de un estudio jurídico en la ciudad de Belén. Paralelamente, se desarrolla una causa en el Fuero Civil, Comercial y de Familia de la Tercera Circunscripción Judicial, con sede en Belén, encabezada por el estudio jurídico Vila Melo, de Catamarca, junto con el abogado Julio Córdova. A eso se suma una presentación en el ámbito federal, promovida por el estudio que dirige el doctor Bernardo Saravia Frías, con sede en la Ciudad de Buenos Aires, ya que el conflicto involucra un bien declarado Monumento Histórico Nacional.

En sus presentaciones, la familia Mena Saravia denuncia que el episodio excede una disputa patrimonial y plantea interrogantes sobre la protección de la propiedad privada y del patrimonio histórico en el interior del país, ya que el pueblo de Hualfín se fundó y creció al amparo de sus propietarios, quienes siempre bregaron por la subsistencia digna de sus miembros, brindando trabajo y asistencia.

La controversia también adquirió dimensión política. Los denunciantes cuestionaron la falta de intervención efectiva del Gobierno provincial encabezado por Raúl Jalil, en medio de denuncias realizadas también por el Gobierno nacional a través de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos de la República Argentina.

Distintas generaciones de la familia propietaria de la capilla, a lo largo de los años, mantuvieron vínculos con los distintos miembros de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, organismo encargado de preservar parte del patrimonio cultural argentino desde que la capilla familiar pasó a integrar la nómina de edificios protegidos por la entidad. Actualmente, este mismo organismo también intimó al Municipio a rendir cuentas sobre los hechos vandálicos denunciados y sobre las presuntas desapariciones dentro del acervo patrimonial que se encuentra en el interior de la mencionada capilla, debidamente inventariado.