La Selección de Brasil recibió un llamado de atención en la recta final hacia el Mundial 2026. A pesar de haber sido convocado por Carlo Ancelotti, la presencia de Neymar en el torneo quedó bajo análisis luego de sufrir una nueva complicación física que lo marginó del partido en el que Santos empató 2-2 frente a San Lorenzo por la Copa Sudamericana.
El encargado de dar la noticia fue Rodrigo Zogaib, médico del plantel paulista, quien explicó en diálogo con los medios: “Tiene una pequeña lesión en la pantorrilla, un edema. Pero, de acuerdo con nuestra planificación, su evolución le permitirá estar apto la próxima semana cuando se integrará a la selección”, afirmó, tratando de llevar tranquilidad.
Si bien el diagnóstico inicial no parece grave, la situación genera preocupación por el historial de lesiones que arrastra Neymar en los últimos años. Cada problema muscular que atraviesa el crack brasileño se convierte en un motivo de alerta, especialmente cuando se trata de la antesala de una cita mundialista donde finalmente terminó entrando por la ventana.
En Brasil, el cuerpo técnico seguirá de cerca la evolución del delantero para evitar cualquier riesgo de recaída. La prioridad es que llegue en óptimas condiciones al debut frente a Marruecos, un partido que marcará el inicio del camino de la Verdeamarela en la defensa de su prestigio internacional.
El episodio reaviva el debate sobre el estado físico de Neymar y su capacidad para sostener el ritmo competitivo en instancias decisivas. Aunque la planificación médica indica que podrá estar disponible, la incertidumbre persiste y la noticia ya generó impacto tanto en Brasil como en el resto del mundo futbolístico.
