El domingo a la noche tiene su propia lógica: algo rico, reconfortante y sin demasiada complicación. Un sándwich caliente cumple con eso y más, porque se arma rápido, va al horno en minutos y suele ser la excusa perfecta para darle una segunda vida a lo que quedó del mediodía. Estas cinco recetas tienen carácter propio, ese extra de sabor que siempre se agradece, y ninguna complicación para prepararlas en casa.
El paso a paso de las recetas salvadoras para un domingo
El pollo desmechado con cebolla caramelizada y queso es el clásico reinventado. El pollo cocido que sobra del mediodía, que suele terminar seco si se recalienta solo, encuentra en esta versión su mejor destino. Mezclado con salsa barbacoa, sobre una cama de cebolla bien dorada y cubierto con queso fundido en pan de chapata. El secreto está en no apurar la cebolla y sumarle una cucharada de queso crema para que quede bien untuoso.
El italiano de mortadela con tomates secos y rúcula demuestra que esta fiambre tiene una personalidad enorme cuando se la trata bien. Sobre una ciabatta rociada con aceite de oliva, los tomates secos en aceite le dan dulzor concentrado. El queso se funde en el horno y la rúcula fresca que se agrega al final se marchita levemente con el calor del relleno. El mixto pasado por huevo estilo torrija, en tanto, es el más sorprendente. El mismo jamón y queso de siempre, pero con una costra dorada y esponjosa que lo transforma por completo.

Para los amantes de los hongos, la receta con portobello, cebolla caramelizada y queso azul derretido es la más contundente de las cinco y la que mejor le gana al frío. Los hongos salteados a fuego alto tienen una intensidad de sabor que no envidia a ninguna proteína animal, y el queso azul que se derrite sobre el relleno caliente termina de redondear un sándwich que convence incluso a quienes no buscan comer sin carne. Quien prefiera algo más suave puede reemplazarlo por brie o queso de cabra.

El cierre más argento lo tiene el sándwich de carne desmechada en pan francés: asado, cerdo braseado u osobuco mezclado con su jugo de cocción, queso provolone gratinado y los complementos que cada uno prefiera, desde morrón asado hasta pepinillos o cebolla encurtida. El pan flautita es el soporte ideal porque absorbe sin desarmarse, queda crocante en el horno y aguanta bien el relleno jugoso. De los cinco, es el que no necesita nada más para completar la cena del domingo.
