En una reciente entrevista, el exministro de Economía Martín Guzmán se refirió a la interna que atravesó el Frente de Todos durante la gestión de Alberto Fernández. El exfuncionario señaló que la disputa por los subsidios energéticos fue el principal foco de conflicto con el kirchnerismo y uno de los factores que terminó por quebrar la unidad del peronismo.
Guzmán explicó que, tras el impacto de la pandemia, era técnicamente posible estabilizar la economía y bajar la inflación, pero que el obstáculo principal no fue técnico, sino político. Según el exfuncionario, la imposibilidad de alcanzar un consenso interno para reducir el déficit generado por las tarifas impidió consolidar un sendero de estabilidad.
El conflicto por los subsidios y el obstáculo político
El exministro señaló que los subsidios al consumo de energía se transformaron en el principal problema fiscal de la gestión. Según explicó, la medida había sido concebida originalmente con un criterio progresivo. Sin embargo, sostuvo que con el tiempo terminó convirtiéndose en una transferencia de recursos que ya no resultaba justa ni sostenible.
Este punto generó un choque directo con los sectores que respondían a Cristina Kirchner, particularmente en el área de Energía. “Hubo una discusión que no se saldó: la de los subsidios al consumo de la energía. Ahí fue un punto donde no hubo acuerdo a nivel político”, expresó Guzmán. El exfuncionario también recordó las tensiones internas en el Ministerio, debido a algunos que no compartían su visión económica.
El quiebre definitivo: el acuerdo con el FMI
La fractura del espacio se hizo oficial, según Guzmán, durante la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A pesar de que el exministro sostiene que todas las partes coincidían en que la negociación era necesaria para evitar un default disruptivo, el bloque del kirchnerista decidió votar en contra en el Congreso.
Esta división tuvo un impacto “demoledor” sobre las expectativas económicas y debilitó aún más al Gobierno. “Que una parte importante del espacio votara en contra tuvo mucho impacto en la gestión”, recordó el exministro, quien aseguró que “los últimos seis meses fueron de una gestión directamente imposible”.
Una lección para el futuro del peronismo
Mirando hacia adelante, Guzmán consideró que el peronismo debe recuperar la coherencia macroeconómica que faltó en la etapa anterior. Si bien defendió el rol del Estado como palanca de desarrollo —citando el ejemplo de YPF y Vaca Muerta—, advirtió que cualquier proyecto alternativo al de Javier Milei debe ser prolijo en el control de los recursos públicos.
“Lo que no tuvimos fue una coherencia macroeconómica en el tiempo”, reconoció Guzmán. En ese sentido, planteó que una futura fuerza progresista deberá combinar valentía política y un orden institucional claro para evitar fracasos.
