La previa de la final del Torneo Apertura en el Estadio Mario Alberto Kempes se tiñó de incertidumbre para River. El equipo de Eduardo Coudet llega golpeado por las lesiones y una de las bajas más sensibles es la de Aníbal Moreno, quien sufrió un esguince grado 1 del ligamento colateral medial de la rodilla derecha.
El mediocampista de 27 años debió salir reemplazado tras sentir una molestia contra Rosario Central y, según el parte médico, su recuperación demandaría alrededor de un mes, lo que lo dejaría fuera de las canchas por lo que resta del semestre. Sin embargo, Moreno sorprendió con un pedido que generó impacto en Núñez: habló directamente con Coudet y le manifestó su deseo de jugar la final ante Belgrano, pese a la lesión.
La situación encendió las alarmas. Desde el punto de vista médico, la recomendación es que el volante no arriesgue, ya que podría agravar la lesión y comprometer su regreso para la pretemporada. No obstante, la determinación del jugador refleja la importancia que le da al partido y su intención de estar presente en Córdoba, aunque las chances de que lo logre son mínimas.
En River saben que contar con Moreno sería un alivio en medio de tantas bajas, pero la decisión final no pasará por Coudet sino por el cuerpo médico, que evaluará su evolución en los próximos días. El entrenador, consciente de lo que significa tenerlo en cancha, espera novedades, aunque todo indica que deberá armar el equipo sin él.
El pedido de Moreno se convirtió en un tema central en la previa de la final. Su deseo de jugar, aun lesionado, refleja el compromiso con River y la magnitud de un partido que puede marcar la temporada. El desenlace se definirá en las horas previas al choque en el Kempes, pero la realidad es que el volante parece estar más cerca de la tribuna que del césped.
