La banana es de esas frutas que en invierno encuentran su mejor versión adentro del horno. Horneada, flambeada o integrada en una mezcla cremosa se transforma por completo y aporta dulzor natural, humedad y un aroma que llena la cocina. Estas tres recetas son fáciles, usan ingredientes de todos los días y se disfrutan mucho más cuando afuera hace frío.
Paso a paso las tres recetas de banana ideal para el frío
La primera es un flan cremoso de banana, el clásico de siempre pero con un giro que lo hace diferente. Las bananas pisadas se integran completamente a la mezcla y no se ven como fruta sino que dejan su huella en el sabor y en la textura. Es la forma perfecta de aprovechar esas bananas muy maduras que ya nadie quiere comer solas. Se prepara en baño María a 170°C durante 45 o 50 minutos y necesita al menos tres o cuatro horas de heladera antes de desmoldar. Cuanto más reposo, mejor la textura.

La segunda es una torta invertida de banana, la versión frutal de la clásica tarta Tatin francesa. Las bananas se caramelizan en el fondo del molde y al dar vuelta la torta quedan brillantes y doradas en la superficie, con ese aspecto de pastelería que impresiona con muy poco esfuerzo. La clave está en desmoldarla en caliente, apenas cinco minutos después de sacarla del horno, antes de que el caramelo se solidifique. Servida tibia con una bocha de helado de crema es, directamente, imbatible.
La tercera es la más rápida y la más teatral de las tres: tostadas francesas con bananas flambeadas y chips de chocolate. El pan del día anterior se remoja en una mezcla de huevo, leche, vainilla y canela, se dora en manteca y se sirve con bananas caramelizadas flameadas en ron o cognac y chips de chocolate que se derriten con el calor. Para quienes prefieren evitar el alcohol, el jugo de naranja funciona perfecto como reemplazo y aporta un toque cítrico que combina muy bien con el chocolate.

Las tres recetas tienen algo en común: funcionan mejor con bananas bien maduras, con la piel amarilla oscura o con manchas marrones. Cuanto más madura la banana, más dulce e intensa en sabor, y más aporte hace a cualquiera de estas preparaciones. Las verdes o apenas amarillas tienen mucho menos azúcar y no rinden igual.
Si hay bananas maduras dando vueltas en la cocina que ya nadie quiere comer solas, estas tres recetas son la excusa perfecta para convertirlas en algo que vale mucho más que tirarlas.
