(EE.UU).- “A mí me gusta mucho Lautaro: es un nueve que los centrales la piensan en querer salir a presionar, porque Lautaro lo dejas solo y te puede convertir, es un goleador letal ahí en el área, además que aguanta bien la pelota. Julián es otro delantero que para mí no es un nueve, sino un media punta y hasta veces extremo; tiene más recorrido, más diagonales, suele presionar mucho más seguido”.
La radiografía, quirúrgica, llegó desde la voz de Sergio Agüero. El exdelantero de la Selección Argentina desmenuzó las características de Lautaro Martínez y Julián Álvarez en una comparación que describe a los dos centrodelanteros que hoy se disputan un lugar en el once de Lionel Scaloni y que el Kun ve como piezas de moldes completamente distintos.
Para Agüero, la principal fortaleza de Lautaro pasa por su capacidad para fijar defensas y definir dentro del área. Además, remarcó que esa presencia de nueve clásico obliga a los zagueros rivales a tomar decisiones incómodas. Del otro lado trazó el perfil de Julián Álvarez, a quien definió con una movilidad táctica que excede el puesto de centrodelantero fijo y destacó su intensidad para presionar. Se trata, en su análisis, de dos cartas ofensivas de un valor altísimo pero con funciones casi opuestas.
La charla no esquivó la pregunta que sobrevuela al equipo nacional: si ambos pueden compartir el ataque. Agüero recordó que el antecedente existe y funcionó en la cita máxima. “Si vos ponés a Lautaro y a Julián, la única manera Julián que juegue por fuera, como ha pasado en el mundial del pasado, y Lautaro y Leo”, señaló. De todos modos, se mantuvo al margen de la decisión final y evitó polemizar con el cuerpo técnico: “Ya ahí yo no me meto porque para mí debe ser muy complicado para Escalonia ver quién va a jugar”, sostuvo.
La discusión no es caprichosa. Los números de la temporada respaldan a ambos. Martínez sumó 22 goles y 6 asistencias en 41 partidos con el Inter, mientras que Álvarez registró 20 goles en 49 encuentros. Dos realidades ofensivas que, tal como las pintó el Kun, le plantean a Scaloni un problema de abundancia antes que de escasez.
