(Por Carolina Mena Saravia para El Intransigente).- Mientras regiones históricas como Bordeaux, Borgoña o Toscana siguen dominando gran parte de la conversación mundial sobre vino, Alto Adige se consolida silenciosamente como una de las zonas más prestigiosas de Europa para vinos blancos y Pinot Noir.
Las principales guías internacionales, entre ellas Decanter, Wine Spectator, Wine Advocate, Vinous y James Suckling, otorgaron este año 283 máximas puntuaciones a 213 vinos de la región alpina italiana, confirmando el extraordinario momento que atraviesa uno de los territorios vitivinícolas más sofisticados del continente.
Lo más llamativo es que detrás de esas distinciones aparecen 58 productores diferentes, entre pequeñas bodegas familiares, cooperativas históricas y viticultores independientes. “La amplitud de productores reconocidos muestra la enorme diversidad de nuestra escena vitivinícola”, explicó Eduard Bernhart, director del Consorzio Alto Adige Wines y una de las principales voces técnicas del sector vitivinícola de la región.
La frase resume con bastante exactitud lo que hoy sucede en este territorio atravesado por montañas, pendientes abruptas y viñedos plantados a distintas altitudes. No casualmente, Alto Adige conserva una identidad cultural profundamente alpina y centroeuropea, mucho más cercana al Tirol austríaco y al universo germánico que a la imagen mediterránea tradicional de Italia.
El fenómeno resulta particularmente interesante porque Alto Adige no construyó su prestigio únicamente alrededor de una cepa o un único estilo. La región logró posicionarse gracias a una combinación muy poco habitual entre precisión alpina, influencia multicultural austro-italiana y una enorme variedad de microclimas capaces de producir desde Pinot Noir de gran tensión hasta algunos de los blancos más refinados de Italia.
Los 100 puntos que pusieron a Alto Adige en el centro de la escena
El reconocimiento más notorio del año llegó desde Wine Advocate. La publicación otorgó 100 puntos al 1991 Pinot Blanc Rarity Alto Adige Terlano DOC de Cantina Terlano, una distinción extremadamente rara dentro del universo de los vinos blancos italianos.
El propio Bernhart recordó incluso que Robert Parker solo había concedido anteriormente la puntuación perfecta a otro blanco italiano: el 2009 Gewürztraminer Epokale Alto Adige DOC de Cantina Tramin. “Este reconocimiento vuelve a reforzar la reputación de Alto Adige como la principal región italiana de vinos blancos”, sostuvo.
Como si eso no alcanzara, el Terlano I Primo Grande Cuvée Alto Adige 2021 DOC, también elaborado por Cantina Terlano, recibió igualmente 100 puntos, aunque en este caso por parte del crítico James Suckling. La región además logró colocar un vino dentro de los cien mejores del año de la lista de Wine Enthusiast con el Pinot Noir Schweizer Alto Adige DOC 2021, de Franz Haas.
La guía Falstaff sostuvo incluso que tres de los cuatro mejores vinos blancos italianos provienen actualmente de Alto Adige. La publicación remarcó especialmente etiquetas de las bodegas St. Michael-Eppan Winery y Cantina Terlano, además de posicionar entre los grandes vinos dulces italianos a producciones de la cooperativa Cantina Tramin y la bodega familiar Ansitz Waldgries Manor Christian Plattner.
Henris, otra de las publicaciones especializadas más observadas en Europa central, también otorgó 100 puntos a dos vinos de la región: el Pinot Blanc Rarity Alto Adige Terlano DOC 2012 y el Gewürztraminer vendemmia tardiva Epokale Alto Adige DOC 2017. Además, distinguió a Elena Walch, de la bodega familiar del mismo nombre, como “Winery of the Year”, consolidando todavía más la presencia internacional de esta singular región alpina italiana.

Una región donde los blancos apenas superan a los tintos
Durante años, Alto Adige fue considerada sobre todo una gran tierra de vinos blancos. Y aunque eso sigue siendo cierto, las diferencias comienzan a reducirse. De los 213 vinos distinguidos este año, 100 fueron blancos y 98 tintos, una cifra que demuestra el enorme crecimiento que tuvo especialmente el Pinot Noir alpino en la última década.
“Estamos particularmente felices de que los espumosos también hayan ingresado este año entre los vinos más premiados”, señaló Bernhart, refiriéndose a un segmento que viene creciendo con fuerza dentro de la región gracias a la influencia de los climas fríos y la altitud.
Otro de los datos más reveladores fue la cantidad de variedades distinguidas. Nada menos que 17 cepas diferentes lograron ingresar en los rankings internacionales con al menos un vino premiado. “Nuestra región se distingue, sobre todo, por su diversidad”, resumió Bernhart al intentar explicar la identidad actual de Alto Adige.
Esa diversidad aparece directamente ligada a la geografía extrema de la región. Los viñedos se distribuyen entre distintos pisos altitudinales y microclimas alpinos que obligan a trabajar con múltiples variedades si se quiere aprovechar verdaderamente el potencial de cada zona.
Una vez más, el Pinot Noir encabezó la lista de vinos distinguidos con 38 etiquetas premiadas y 48 máximas puntuaciones. Detrás aparecieron Chardonnay, Pinot Blanc y Sauvignon, confirmando el extraordinario momento que atraviesan los blancos alpinos italianos.
Hace tiempo que Alto Adige dejó de ser una pequeña región que solamente figuraba en el radar de los especialistas. Hoy sus vinos aparecen cada vez con más frecuencia en las grandes mesas internacionales y en las principales guías del mundo. Y lo más interesante es que logró consolidar una identidad propia: vinos de montaña, precisos, tensos y elegantes, profundamente ligados a un paisaje alpino que hoy se convirtió en una de las expresiones más sofisticadas del vino italiano contemporáneo.

