(BUENOS AIRES).- “Correa solo sale por su cláusula de rescisión: 18 millones de dólares”, fue la postura que fijó Tigres de México al reconocer por primera vez la oferta formal que River presentó por Ángel Correa. La dirigencia azteca confirmó haber recibido la propuesta, pero la desestimó porque no llegó directamente del club de Núñez sino a través del representante del jugador, Agustín Jiménez.
La respuesta al agente fue que al no provenir de River no la consideraban formal y la desestimaban, y precisaron que el monto quedaba muy lejos de la cifra pretendida. Desde Tigres remarcaron que el delantero de 31 años solo saldrá si se paga el total de su cláusula de rescisión, fijada en 18 millones de dólares.
En River mantienen la decisión de no desembolsar ese número y consideran excesiva la cotización. La urgencia por sumar un atacante bajó después de haber cerrado la vuelta de Rafael Santos Borré y de encaminar el regreso de Lucas Beltrán, pero el cuerpo técnico y la dirigencia siguen sin resignar al futbolista surgido en San Lorenzo.
Los gestos de Ángel Correa para forzar la salida
El propio Ángel Correa metió presión con señales inequívocas. Primero se ausentó en el arranque de la pretemporada de Tigres y, dos días antes de que el club mexicano blanqueara la negociación, “sacó de su biografía de Instagram que es jugador de Tigres”. En Núñez leyeron ambos movimientos como una muestra clara de la voluntad del rosarino de vestir la camiseta de River.
El Millonario “ya alcanzó un acuerdo de palabra con Correa en cuanto a las condiciones personales del contrato”. El obstáculo sigue siendo la negociación entre instituciones: Tigres insiste en la cláusula de salida, mientras River apuesta a que la presión del campeón del mundo termine flexibilizando la postura mexicana.
Con ese escenario, las conversaciones están en pausa. Correa, con contrato hasta 2030, se reincorporó a los entrenamientos con Tigres y está a disposición del entrenador argentino Guido Pizarro, aunque con la intención expresa de ser transferido en este mercado.
Pese al estancamiento, en River predomina el optimismo de que la operación se terminará cerrando. Mientras tanto, Ángel Correa sigue entrenando con su club actual a la espera de una definición que, por ahora, no tiene fecha.
