(BUENOS AIRES).- Aaron Aranda regresó a Boca luego de haber integrado el plantel de la Selección Argentina en el Mundial 2026. El defensor juvenil definió la experiencia como un antes y un después en su carrera y contó cómo lo marcó el roce con la élite.
“Fue una experiencia muy linda, de mucho aprendizaje”, expresó Aranda. El futbolista remarcó que el ritmo del seleccionado lo sorprendió y lo obligó a adaptarse rápido. La intensidad de cada práctica y la jerarquía de los compañeros fueron determinantes para entender la exigencia del máximo nivel.
El defensor también mostró autocrítica. Reconoció que todavía tiene aspectos por mejorar, sobre todo en cuestiones tácticas y en la toma de decisiones dentro de la cancha. Sin embargo, aclaró que este tipo de vivencias aceleran los procesos de maduración y lo dejan mejor preparado.
Aranda explicó que el salto entre el fútbol local y el nivel internacional es notorio. Sostener la concentración durante los 90 minutos, señaló, es una de las claves para consolidarse en la competencia de primer orden.
Compartir entrenamientos con jugadores de primer nivel y vivir el día a día de una competencia de máxima exigencia durante el Mundial 2026 le permitió incorporar conceptos clave tanto en lo futbolístico como en lo mental. El defensor destacó el trabajo del cuerpo técnico y la exigencia constante como herramientas fundamentales para su evolución.
Otro de los puntos que valoró fue la confianza recibida al ser considerado dentro de un plantel competitivo y plagado de figuras. Para Aranda, eso no solo representa un reconocimiento, sino también una responsabilidad y una motivación extra de cara a lo que viene.
El regreso y la pelea por un lugar en Boca
Ya de vuelta en Boca, Aranda deberá enfrentar una fuerte competencia interna. El club atraviesa un proceso de renovación y el juvenil tiene que demostrar que está listo para dar el salto definitivo y ganarse un puesto en la consideración del cuerpo técnico.
La experiencia en el Mundial 2026 puede inclinar la balanza. Los jugadores que logran tener rodaje en ese ámbito suelen regresar con otra mentalidad, mayor confianza y una lectura de juego más desarrollada. Todo esto puede convertirlo en una pieza interesante dentro del esquema del equipo.
Haber integrado un plantel de élite también lo puso en el radar de clubes del exterior. Aun así, Aranda dejó claro que su prioridad es consolidarse en Boca y sumar minutos con regularidad. El defensor no hizo referencia a conversaciones puntuales con Lionel Messi o el entrenador Lionel Scaloni durante la concentración mundialista.
En definitiva, el paso por la Selección Argentina dejó mucho más que una simple convocatoria. Con humildad, autocrítica y ambición, el juvenil busca ahora transformar ese aprendizaje en rendimiento dentro de la cancha y comenzar a escribir su propia historia en el fútbol grande.
