(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena ya definió al futbolista que quiere como reemplazante de Exequiel Zeballos en Boca Juniors ante una posible salida del “Changuito” al fútbol europeo. El entrenador xeneize se movió en el mercado con un perfil muy específico para no perder la explosión ofensiva de uno de los jugadores más desequilibrantes del plantel.
El cuerpo técnico busca incorporar un futbolista con “desequilibrio en el uno contra uno, velocidad por las bandas y capacidad para romper líneas”, las mismas características que Zeballos aporta cuando está en plenitud. La intención es que el reemplazante se adapte rápido al equipo y tenga proyección a futuro: no se descarta que sea un jugador joven con rodaje.
La posible transferencia de Zeballos obliga a acelerar gestiones en un mercado de pases activo. Boca ya cerró la llegada del arquero Álvaro Montero, en una operación que marca la línea de la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme: reforzar puestos clave con decisiones fuertes en la conformación del plantel.
Arruabarrena y el Consejo de Fútbol trabajan en conjunto para definir prioridades y mantener el equilibrio entre experiencia y juventud. En esa dirección, el club viene apostando a blindar a sus juveniles, como ocurrió con la renovación de contrato de Dylan Gorosito, una señal clara de que la cantera sigue siendo parte central del proyecto futbolístico.
El armado del equipo responde a una idea concreta: un Boca intenso, con extremos que abran defensas y generen superioridad en los últimos metros. Por eso la salida de Zeballos no sería cubierta por cualquier perfil, sino por uno que garantice ese desequilibrio ofensivo.
La búsqueda del reemplazante se da en un contexto donde el club ya mostró reflejos para moverse con anticipación. La llegada de Montero cubrió una necesidad puntual en el arco y la renovación de Gorosito blindó a una de las promesas de la cantera, dos movimientos que responden a una misma lógica de gestión.
Un escenario abierto pero con gestión anticipada
Hasta el momento no hay una oferta formal cerrada por Zeballos ni por su posible reemplazante, pero el escenario ya está planteado y Boca se anticipa al movimiento que puede sacudir el mercado. Mientras el Changuito define su futuro, Arruabarrena no pierde tiempo y delinea quién ocupará un rol clave en el ataque xeneize.
La directiva trabaja con la premisa de no desarmar la estructura del equipo ante una venta importante y ya tiene en carpeta al apuntado para reforzar el frente de ataque. La idea del cuerpo técnico es no perder la variante ofensiva que Zeballos aporta y sostener la intensidad que pretende Arruabarrena para un equipo que busca ser protagonista en todas las competencias.
