(BUENOS AIRES).- “El futbolista habría solicitado esperar hasta la finalización del Mundial 2026 antes de tomar una decisión definitiva sobre su futuro”, contaron en el entorno de Boca Juniors sobre la negociación por el arquero que Rodolfo Arruabarrena ya definió como prioridad absoluta para su ciclo. Con Montero descartado tras arreglar su continuidad en Vélez, el Xeneize se enfocó de lleno en esa opción y confía en poder cerrarla ni bien baje el telón de la Copa del Mundo.
El Vasco Arruabarrena puso al guardavallas como una pieza clave en el armado del plantel. En el esquema que imagina para la próxima temporada, la seguridad defensiva arranca por un puesto que el entrenador considera fundamental, sobre todo en un equipo que busca ser protagonista tanto en el plano local como en las copas internacionales. La idea del cuerpo técnico es llegar a la pretemporada con el panorama del arco despejado.
La definición de Montero ordenó el mercado xeneize. El guardavallas había aparecido como una alternativa posible, pero finalmente quedó descartado tras arreglar su continuidad en Vélez. Esa resolución obligó a la dirigencia a reorganizar las prioridades y concentrar los recursos en la opción que ya contaba con el visto bueno del DT. La directiva entendió rápidamente que debía acelerar gestiones para no arrancar la preparación sin una definición clara en un puesto tan sensible.
El arquero al que apunta Boca pidió esperar hasta que concluya el Mundial 2026 antes de tomar una determinación final sobre su futuro. Ese compás de espera no enfría el interés del club, pero impone una pausa natural en las negociaciones que la directiva respeta mientras mantiene abierto el diálogo con el entorno del futbolista. A pesar de la demora, en el Xeneize hay confianza en poder avanzar con éxito. “En el club hay confianza en poder avanzar con éxito”, repiten, y consideran que el proyecto deportivo y el rol protagónico que se le ofrece pueden ser determinantes a la hora de convencer al jugador.
El objetivo es claro: cerrar el acuerdo lo antes posible una vez terminada la participación en el Mundial. La intención de la dirigencia es no dilatar los tiempos apenas el arquero quede liberado de la competencia, para que el dueño del arco se sume al plantel lo antes posible durante la pretemporada.
La Copa del Mundo está condicionando buena parte del mercado de pases. “El Mundial 2026 está influyendo directamente en las negociaciones del mercado de pases”, señalaron, ya que muchos futbolistas están postergando decisiones hasta finalizar la competencia. Esa dinámica ralentiza movimientos importantes en varios clubes y Boca no es la excepción, por lo que deberá manejar tiempos y expectativas con paciencia, sin resignar el objetivo de asegurarse al guardavallas que el cuerpo técnico eligió.
Con Montero fuera de ecuación y la preferencia técnica ya definida, Boca Juniors encara las semanas previas a la pretemporada con un plan concreto: esperar al cierre del Mundial 2026 para concretar la llegada del arquero que Arruabarrena quiere como estandarte de su ciclo. La pelota, por ahora, está del lado del jugador.
