(BUENOS AIRES).- Se trata de una receta que se volvió un clásico de las meriendas express: el budín de limón en licuadora. Con solo 8 ingredientes que seguro tenés en casa y un paso a paso que no te insume más de 15 minutos de manos, este budín esponjoso y húmedo rinde 12 porciones y es la excusa perfecta para prender el horno y llenar la cocina de aroma cítrico.
La preparación, publicada en 2020, no dejó de sumar adeptos. “El budín por excelencia, riquísimo!!”, anunció Naty en su perfil, y las más de 30 personas que compartieron su foto del resultado le dieron la razón. Ideal para la merienda, el desayuno o para agasajar sin pasar horas en la cocina, lo mejor es que casi todo el trabajo lo hace la licuadora: te olvidás de batidoras y bowladas interminables. Además, va sin manteca, así que es más liviana y económica.
INGREDIENTES
1 limón grande con cáscara
1 taza de azúcar
1/2 taza de aceite
3 huevos
Chorro de esencia de vainilla
2 tazas de harina 0000
1 cucharada de polvo de hornear
Para el glaseado
Azúcar impalpable (cantidad necesaria)
Jugo de 1 limón chico
Lo primero es pelar el limón con cuidado, sacándole toda la parte blanca (es amarga y no sirve) y las semillas, dejando solo la cáscara y la pulpa. Poné ambos en la licuadora junto con el aceite y el azúcar. Procesá hasta obtener una pasta suave, sin rastros de piel, para que el sabor a limón quede bien integrado.
Sumá los huevos y la esencia de vainilla. Volvé a licuar hasta que se unan por completo. En un bowl aparte, mezclá la harina 0000 con el polvo de hornear. De a poco, incorporá la mezcla líquida a los secos con movimientos envolventes: ese paso es clave para que el budín quede aireado y no se apelmace.
Volcá la masa en una budinera o tortera previamente enmantecada y enharinada, y llevá al horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 60 minutos. Como cada horno es un mundo, pinchalo con un palillo antes de retirar: si sale limpio, ya está listo. Dejalo enfriar completamente antes de desmoldar.
Mientras se enfría, prepará el glaseado: mezclá azúcar impalpable con jugo de limón chico hasta lograr la textura que más te guste. Si lo querés más líquido, sumale unas gotitas extra de jugo; si preferís una capa espesa, agregá más azúcar. Bañá la superficie del budín frío y dejá que se seque antes de cortar.
Como toque extra, Naty sugirió: “si les gusta, a la receta le pueden incorporar chispas de chocolate o mismo al glaseado por encima, es completamente opcional”. Un budín que, si lo protegés en un recipiente hermético, se conserva tierno durante varios días. Una receta simple que se vuelve adictiva; animate a probarla y sumate a los fans del budín de limón en licuadora.
