(BUENOS AIRES).- River Plate encara el tramo final de la pretemporada con la posibilidad concreta de sumar apenas un refuerzo más. “Con suerte, River termina la pretemporada con un refuerzo más”, resume una frase que sobrevuela los pasillos del Monumental y que refleja el ritmo más lento de lo esperado en las negociaciones. La dirigencia admite que el mercado avanza con demoras, mientras el cuerpo técnico que encabeza Marcelo Gallardo observa que el plantel todavía no está completo.
Ya concretadas las llegadas de Nicolás Otamendi y Mauro Arambarri, el club busca acelerar gestiones antes del cierre del libro de pases. En el entorno de Núñez reconocen que los tiempos de respuesta de los clubes y los factores económicos dilataron tratativas que en la planificación inicial apuntaban a un mercado más agresivo.
El mensaje interno es de cautela. La prioridad pasa por “evitar apresurarse y priorizar incorporaciones que realmente eleven el nivel del plantel”, según sostienen en River. La competencia de otros mercados también jugó en contra de las aspiraciones originales.
Gallardo sigue de cerca cada negociación y mantiene la idea de reforzar sectores específicos del equipo. Sin embargo, el entrenador es consciente de que el tiempo acorta los plazos y que no siempre es posible incorporar todas las piezas deseadas.
El mercado sigue abierto, aunque el ritmo de River es más pausado de lo previsto. Si las gestiones no prosperan en los próximos días, el equipo iniciará la temporada con ajustes mínimos y la base actual, a la espera de que el único refuerzo pendiente termine de concretarse antes del cierre del libro de pases.
