(BUENOS AIRES).- El principal problema de Eduardo Coudet en River Plate no es futbolístico: la pretemporada en Alicante mostró desde el arranque un escenario más complejo de lo que esperaba el entrenador. El plantel trabaja con menos futbolistas de los previstos y todavía sin varias piezas clave que deberían llegar o definirse en el mercado.
La situación obliga a Coudet a reorganizar constantemente los entrenamientos, mezclar juveniles con profesionales y ajustar las cargas físicas sin una base estable de jugadores. Esa inestabilidad diaria le quita margen para probar sistemas tácticos o combinaciones en cada línea.
Uno de los puntos más críticos es la cantidad de futbolistas disponibles. Entre salidas, jugadores marginados y demoras en las incorporaciones, el plantel inicial quedó reducido y el cuerpo técnico completa los trabajos con chicos de la reserva. La evaluación individual de los profesionales también se resiente con tan pocas variantes.
El mercado de pases condiciona directamente el día a día. River todavía no logró cerrar todos los refuerzos que tenía en carpeta. La falta de incorporaciones impide consolidar un equipo base y retrasa la adaptación a la idea que pretende imponer el DT.
Esa dependencia del mercado se agrava por la dificultad de negociar en pleno período de competencia internacional y con valores elevados. Cada operación se vuelve más lenta y compleja, y el cuerpo técnico sabe que el once titular aún no está definido simplemente porque faltan piezas por llegar o resolverse.
Coudet llegó con una idea clara: equipos intensos, agresivos en la presión y con ritmo alto. Para plasmar ese modelo necesita continuidad en los trabajos y un plantel estable, algo que hoy no tiene. La rotación obligada de futbolistas dificulta la automatización de movimientos y la construcción de sociedades dentro del campo.
El cuerpo técnico intenta compensar estas limitaciones con mayor carga táctica en los entrenamientos, pero reconoce que el proceso será más lento de lo esperado. Mientras tanto, valora el esfuerzo del grupo y la predisposición de los jugadores disponibles.
La estadía en España debía ser la base del nuevo ciclo, pero por ahora se transformó en una etapa de ajustes permanentes. Cada día de trabajo obliga a decidir sobre la marcha quién entrena, en qué posición y bajo qué esquema, lo que acorta la planificación a largo plazo. El verdadero diagnóstico del equipo llegará recién cuando el plantel esté completo.
El principal desafío de Coudet hoy no pasa por el rival ni por el sistema táctico, sino por conseguir un plantel completo y competitivo para empezar a construir su idea de juego con bases firmes.
