(BUENOS AIRES).- “Acá la gente juzga muy fácil todo. También la gente dice cosas tontas todo el tiempo”. Con esa frase, Cris Morena salió al cruce de las críticas y defendió sin rodeos su método de trabajo con los jóvenes actores que protagonizan sus ficciones.
La productora habló en Desayuno Americano (América Tv) y se mostró tranquila respecto a la forma en que maneja los proyectos y el vínculo con los adolescentes que trabajan en sus series. Lejos de esquivar el debate, eligió responder con una afirmación que refleja su estilo frontal: la incomodidad con lo que considera un escrutinio superficial y constante sobre su labor.
Cris Morena evitó ahondar en ejemplos puntuales, pero dejó en claro que no piensa modificar una fórmula que aplica hace décadas. Su respuesta se da en un contexto en el que la exposición de los jóvenes en los medios y las plataformas suele generar discusiones públicas sobre los cuidados y los límites dentro de los sets de grabación.
La conducta de Cris Morena con los chicos que protagonizan sus envíos fue, históricamente, uno de los pilares de sus creaciones. De Chiquititas a Rebelde Way, su sello consistió en retratar conflictos adolescentes con un elenco juvenil que crecía frente a la cámara. En cada ciclo, la selección del elenco y la convivencia diaria bajo su órbita laboral pusieron a la productora en el centro de miradas ajenas.
“La gente juzga muy fácil”, repitió Morena, y enseguida sumó que también dice “cosas tontas” de manera permanente. La productora no dio nombres ni apuntó contra acusaciones concretas, sino que englobó las críticas en lo que entiende como una tendencia a opinar sin fundamento. El mensaje fue un blindaje a su estilo y un mensaje hacia quienes cuestionan la dinámica de su trabajo.
Cris Morena ratificó su posición sin abrir espacio a puntos intermedios. La declaración, breve y contundente, deja en claro que no está dispuesta a dar explicaciones adicionales sobre la manera en que construye sus historias y dirige a sus protagonistas. La productora, que ya es una marca constitutiva de la ficción adolescente, mantiene así una postura que nunca abandonó a lo largo de su carrera.
