En un reciente intercambio político, el exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, y el senador bonaerense, Sergio Berni, profundizaron su distanciamiento crítico respecto a la figura del gobernador Axel Kicillof. Ambos dirigentes coincidieron en que el mandatario provincial ha consolidado una construcción política que se aleja de la doctrina peronista tradicional para situarse en un espacio de «progresismo de izquierda».
Durante el encuentro, se caracterizó la gestión y el entorno del gobernador como un «incordio» para el movimiento, fundamentando la necesidad de presentar listas separadas en las próximos elecciones de 2027.

«No tiene nada que ver con nosotros», dijo Berni sobre Kicillof
Sergio Berni fue tajante al definir el armado político que rodea al gobernador, señalando que «Axel decidió construir tácitamente… su deseo de ser candidato a presidente… basado en un eje que nada tiene que ver con nosotros». Según el legislador, el núcleo de Kicillof está compuesto por «amigos y compañeros que lo acompañan desde la militancia de izquierda de la universidad».
Además, dijo que Kicillof esta aliado con sectores del «progresismo que representa todo lo que es o lo que queda del Frente Grande». Berni también incluyó en este esquema al «albertismo residual», mencionando específicamente a «todos los exministros de Alberto Fernández». Asimismo, Berni cuestionó la falta de gestos hacia la expresidenta, afirmando que «cuando Kicillof no va a ver a Cristina está renegando de su origen».
Por su parte, Guillermo Moreno enfatizó que la doctrina es lo que diferencia a un «profesional de un aficionado» y acusó a Kicillof de representar un modelo de país «decididamente distinto». En sintonía con Berni, Moreno sostuvo que el gobernador «no ha demostrado tener la generosidad de abrazar a todo el peronismo» ni de dejarse asesorar por su «territorialidad» e «historia».
Los trapitos al sol
El debate también se centró en la gestión económica. Moreno calificó el esquema económico de Kicillof como «inconsistente», vinculándolo directamente con el de Martín Guzmán y criticando su postura actual sobre el superávit fiscal. Berni reforzó esta visión al recordar que Kicillof fue «decididamente opositor» al rumbo económico de Néstor Kirchner en sus inicios y que incluso cuestionó las cifras del INDEC en 2007.
Ante este escenario, Berni propuso una ruptura electoral definitiva: «Si él ha decidido representar a esa izquierda progresista albertista con el paraguas del partido de Alberto Fernández, irá con su partido y nosotros iremos dentro del peronismo». También sostuvo que la fractura no se dio el septiembre pasado por un «famoso corte de luz» en La Plata que dio tiempo para reflexionar.
