(BUENOS AIRES).- La Selección argentina arrancó el Mundial 2026 con una goleada ante Argelia que no solo ratificó su candidatura a defender el título, sino que también dejó una declaración de admiración desde el banco rival. El entrenador del equipo africano, lejos de encontrar excusas, se rindió ante el nivel de Lionel Messi y la jerarquía del campeón defensor.
El partido marcó el estreno de la Albiceleste en la Copa del Mundo y el resultado alimentó la ilusión de retener el título. El director técnico de Argelia reconoció sin vueltas la superioridad del conjunto dirigido por Lionel Scaloni y puso el foco en el impacto que tuvo el diez argentino durante el encuentro.
“Messi es capaz de decidir cualquier partido”, soltó el DT argelino, quien no escatimó elogios para el capitán. Esa frase, simple y contundente, resumió el sentir de un cuerpo técnico que vio cómo el rosarino volvía a desequilibrar un choque de máxima exigencia con su sola presencia.
El técnico también destacó que Argentina es una de las selecciones más fuertes del planeta y que el Mundial 2026 representa un escenario en el que cada error se paga caro. Más allá de la admiración por el rival, hizo autocrítica: admitió que su equipo cometió errores que facilitaron el trámite a la Albiceleste y subrayó la importancia de aprender de ese tipo de partidos para los próximos compromisos del grupo.
La contundencia del debut reinstaló a la Selección en la conversación de las favoritas del Mundial 2026. Con un funcionamiento sólido en todas sus líneas y la vigencia inalterable de Messi, el equipo de Scaloni empezó con el pie derecho un torneo en el que defiende la corona conseguida en Qatar. En el ambiente futbolístico internacional se remarcó la continuidad del proyecto y la capacidad del plantel para sostener la competitividad en escenarios de máxima exigencia.
El mensaje del entrenador africano se sumó a una larga lista de reconocimientos que viene cosechando el campeón mundial. La madurez del grupo y la capacidad para imponerse en escenarios bravos generan respeto incluso en quienes sufren su poderío.
Mientras el plantel argentino se enfoca en la segunda fecha del grupo, el objetivo inmediato es consolidar el liderazgo y encaminar la clasificación a la siguiente fase. Argelia, en cambio, deberá reponerse rápido del golpe y capitalizar la enseñanza que dejó un debut tan exigente: en la máxima cita, cada detalle cuenta y tener a Messi enfrente puede torcer cualquier plan.
