(BUENOS AIRES).- “Consumía ‘llorando’. La confesión de Ernestina Pais resume el drama que vivió. Su adicción se profundizó durante la pandemia hasta convertirse en una enfermedad. En 2024, una internación judicial le salvó la vida. La conductora explicó que el aislamiento y la incertidumbre económica actuaron como detonantes. El consumo dejó de ser ocasional. Se transformó en una dependencia imposible de controlar sin ayuda profesional.
La internación en una clínica especializada duró seis meses y medio. La impulsó su familia a través de una instancia judicial. Al principio le costó aceptarlo. Más tarde Ernestina Pais reconoció que esa decisión la salvó.
Después de recibir el alta, eligió hablar públicamente. Quería ayudar a quienes atravesaban situaciones similares. Su objetivo fue visibilizar un problema que suele quedar en silencio.
Insistió en que las adicciones no deben interpretarse como falta de voluntad. Las definió como una enfermedad vinculada a la salud mental. Reclamó tratamiento, acompañamiento y contención.
El testimonio más crudo de Ernestina Pais fue cuando admitió haber consumido “llorando”. Ya no encontraba placer en el alcohol. Sentía una necesidad física imposible de controlar.
Pais se convirtió en una voz activa por la concientización en salud mental. Pidió terminar con los prejuicios sobre los consumos problemáticos. Exigió mayor acceso a tratamientos especializados.
Su decisión de hablar ayudó a miles de personas a entender que pedir ayuda es el primer paso. El mensaje caló hondo en quienes vivían situaciones parecidas. Ernestina Pais transformó su experiencia más dolorosa en un mensaje de esperanza.
Muchos recuerdan a la periodista que brilló en la televisión argentina. Pero su legado más profundo es el de una mujer que visibilizó sin eufemismos una lucha que durante años transitó en silencio.
